viernes, 21 de mayo de 2010


Como diría en facebook, me gusta.
Todo empezó cuando Leonor Watling y Alejandro Pelayo grabaron una maqueta para piano y voz. Oscar Ybarra apareció con su trompeta desde Nueva York, los escuchó y surgió Marlango.
Nose que me transmite este último disco que me llena, me pone una sonrisa.
Es como un disco dedicado a las pequeñas cosas que nos hacen felices, esas pequeñas cosas que ocupan poco pero tienen una gran repercusión en nuestro día a día.
Por eso doy un aplauso a Marlango, por no complicarse la vida con canciones profundas ni complejas y por recordarnos a través de unas canciones simples, bonitas y alegres que la felicidad está donde menos lo esperamos.
¡Bravo!

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