lunes, 31 de mayo de 2010

Una sonrisa, una vida.

Estoy enamorada de esta sonrisa. Creo que nunca había visto una sonrisa tan verdadera, tan simple, tan impresionante. Una sonrisa que a muchas personas les falta, una sonrisa que solo expresa una sola cosa: ganas de vivir.
Este niño llevaba ocho días atrapado entre los escombros de su casa, sin comer ni beber una sola gota de agua, y sin su familia. Pero la catastrofe no pudo contra él.
¿Un milagro?, la gente se lo pregunta. Otros lo afirman.
¿Porque las grandes proezas solo pueden hacerlas ''seres'' que supuestamente se encuentran muy por encima de nosotros?
No. Esto no es un milagro. Es vida.
Son ganas de vivir. Es lucha. Es fuerza.
Son todas las cosas que a todos nos faltan, coraje para seguir adelante sin lloriquear, sin hacer de nuestros problemas un abismo. Sin rendirnos a la primera de cambio.
Yo admiro a este niño por lo que hizo, admiro su valentía, su fortaleza.
Estoy segura de que su vida no ha sido nada fácil y también estoy segura de que ahora lo es menos, pero se, algo dentro me lo dice, que seguirá luchando por seguir adelante porque valora su vida, porque lo poco que tiene se lo agarra con cadenas y no lo suelta, porque tiene ganas de vivir, porque sabe que vida solo hay una y debe luchar por ella.
Muchísima gente debería aprender de esta sonrisa.
Deberíamos aprender a seguir siempre adelante, por muchos edificios que se nos caigan encima.

Una sonrisa, una vida, que nos ha devuelto a todos la esperanza.

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