lunes, 21 de junio de 2010

Sonrisas

¿Os habéis parado a pensar alguna vez en la de sonrisas que vemos diariamente? Yo hace poco que empezado a fijarme. No tienes más que observar un poco a tu alrededor y de verdad que se descubren cosas maravillosas.
La sonrisa de una persona es única y diferente de las demás, no hay dos sonrisas iguales. O al menos eso saque en claro después de un variopinto viaje en villavesa. Os cuento:
El otro día, iba andando por la calle, a paso lento y con el mp3 puesto. Llegué a la parada de la villavesa y me senté en el banco a esperar. Acto seguido llegó una chica, joven, más que yo, con un bebé en brazos.
El bebé ponía esos ojos de asombro que todos los de su edad suelen poner y empezó a mirarme con curiosidad. Yo le hice unas cuantas carantoñas a ver si se reía, pero no hubo manera. Cuando me miro la chica se empezó a reír, a carcajadas y sin parar. Y ahora si que sí, el bebé y yo adoptamos la misma cara de extrañeza al verla reír. Cuando ya pudo coger aire, se disculpó y me dijo que hacía tiempo que no le entraba una risa tan tonta.
A estas alturas cualquier intento de que el bebé se riera conmigo quedaba en nada.
Llegó la villavesa y nos montamos en la misma, casualmente. Y, ya para traspasar el límite de la casualidad se sentó enfrente mía.
La chica me miraba como esperando a que hiciera otra vez algo para soltar una carcajada que al parecer tenía atragantada. Su comisura iba haciendo una sonrisa vergonzosa y tímida.
Deje de mirarla porque a mí también se me empezaba a dibujar esa sonrisa tímida.
Mire por la ventana y empecé a tararear y hacer como si tuviera una guitarra entre las manos. Suelo hacerlo inconscientemente, cuando una canción me gusta mucho, aunque siempre acabo dándome cuenta de unos cuantos pares de ojos que no dejan de mirarme.
Sigo con mi canción y de repente, de reojo, miro al bebé otra vez que se estaba venga reír. Al parecer le hacia gracia verme cantar y tocar ''la guitarra''. Me quite los cascos y escuche su estrepitosa risa. Y no pude evitar empezar a reírme descontroladamente.

Al bajar en mi parada me dibuje una sonrisa en la cara y la gente me miraba extrañada porque poca gente va sonriendo por la calle, resulta extraño ver a la gente sonreír.
A partir de esta ''vivencia'' empecé a fijarme en las sonrisas de la gente y el motivo de éstas. La verdad es que te puedes encontrar de todo y eso es lo bonito de esto, que haya tantas cosas que consigan hacernos sonreír y reír.
La risa y la sonrisa es algo que a mucha gente les gustaría poder quitarnos y es de las pocas cosas que podemos mantener a nuestro lado y que nos acompañe siempre.
Por eso busca las cosas que te hagan sonreír y guardalas cerca de ti.

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