lunes, 13 de septiembre de 2010

Mi libertad


Mi desahogo, mi felicidad, mi motivación, mi ayuda, mi superación, mi confianza, mi alegría, mis ganas, mi fuerza, mi voluntad, mi fortaleza, mi aliento, mi satisfacción...

Todo esto es lo que me da una montaña.

Y para los que no entienden como una montaña puede provocar todo este cúmulo de emociones y sentimientos, para ellos, no tengo una respuesta. No se que contestar, no se decir porque.
¿Qué mueve algunos alpinistas a subir montañas de 8.000 m empeñando, casi, su vida en ello?
¿Por qué aguantar expediciones de, hasta casi, 6 horas andando, nevadas, ventiscas, vientos...?
¿Por qué sufrir mal de altura, congelaciones, falta de aire, fatiga, dolores de cabeza..?
¿Por qué?
No lo se, pero a mí me hace tremendamente libre, tremendamente feliz.


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