lunes, 29 de noviembre de 2010

Vuela, pero vuelve siempre.

Los buenos momentos son efímeros, simplemente pasan, tan rápido, que muchas veces no te das cuenta de que has perdido uno...y son ésos los que quieres guardar, cogerlos y agarrarlos fuertemente, para que no se escapen, para que se queden contigo siempre. Casi siempre, los buenos momentos vienen de personas especiales, a las que también quieres agarrar fuerte, para que no se escapen, para que estén contigo, SIEMPRE. Pero la amistad no se puede agarrar, hay que darle alas. Alas para volar lejos, para que vaya y vuelva, es inútil empeñarte en ello. Pero lo bonito es que la verdadera, la especial, siempre sabe volver. Y sabe donde tiene un hogar, un lugar en el que refugiarse cuando lo necesite y al que acudir para dar apoyo. Porque siempre que vas a buscarla, antes de llegar ya sabias que estaría. No hace falta demostrarlo siempre, a cada momento. Una mirada en el momento adecuado, unas palabras que no iban con ninguna intención especial, pero que marcan. Y si marcan digo yo que será por algo. Un apretón cuando lo necesitas, un abrazo, un roce que te transmite la fuerza que te hace falta. Doy gracias porque tú, volando, has acabado en mi rincón. Y siempre que lo necesites, acudiré. Y sé que siempre que vaya a buscarte, me estarás esperando con una gran sonrisa, mirándome a los ojos y diciéndomelo todo sin pronunciar palabra.

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