viernes, 4 de febrero de 2011

Aceptar ser mejor compañero de uno mismo

Tu eres fundamental en tus relaciones, lo cual no significa que seas el centro de ellas.
Eres responsable, por tanto, de la estima, el amor y el respeto que tu mismo te otorgues.
También eres responsable de la posible mejora de tus relaciones, lo que no quiere decir que seas responsable de la relación entera.
Tienes la carga o el placer de tu plenitud y de tu felicidad.
No cuentes con otro para asumir, satisfacer o colmar tus necesidades, para serenar tus temores o protegerte de tus miedos.
No esperes del otro la respuesta; pon en cuestión tus propias preguntas, amplía tus percepciones, escucha lo que sientes y confía en lo imprevisible que te habita.
Atrévete a definirte y a subrayar la diferencia cuando el otro intente definirte...a partir de su propia visión.
Experimenta creando realidad más allá de tus creencias. No producirás nada que no puedas manejar.
Ocupaté de ti realmente y día a día. Eres único y extraordinario..., aunque lo hayas olvidado. Vive como si estuvieras solo y acepta vincularte a los demás siempre que te parezca posible...
Mira a los demás como regalos o, mejor aún, como joyas que enriquecen tu vida.
La peor de las soledades no es estar solo, sino ser un mal compañero para uno mismo...y aburrirse en la propia compañía.
No lo dudes, sé un buen compañero para ti mismo...
Tu vida te lo devolverá centuplicado.

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