jueves, 17 de marzo de 2011

Ataxia de Friedreich

Es una enfermedad hereditaria que afecta a los músculos y al corazón.
Aproximadamente 1 de cada 22,000 a 29,000 personas desarrollan esta enfermedad y los antecedentes familiares elevan el riesgo.
Los síntomas de esta enfermedad son: Dificultad para hablar, cambios en la visión (particularmente la visión cromática), disminución en la capacidad para sentir vibraciones en las extremidades inferiores, problemas en los pies, como dedo del pie en martillo y arcos altos, hipoacusia (que ocurre en alrededor del 10% de los pacientes), movimientos espasmódicos de los ojos, pérdida de la coordinación y el equilibrio (que lleva a caídas frecuentes), debilidad muscular, ausencia de reflejos en las piernas, marcha inestable y movimientos descoordinados (ataxia) que empeoran con el tiempo.
Todos estos síntomas comienzan en la infancia.
La ataxia de Friedreich empeora lentamente y causa problemas para desempeñar actividades de la vida diaria. La mayoría de los pacientes necesitan usar una silla de ruedas dentro de los 15 años posteriores al comienzo de la enfermedad. Esta enfermedad puede llevar a una muerte temprana, normalmente por parada cardiaca.

Yo nunca había oído hablar de esta enfermedad, nunca hasta hoy. Hasta hoy, que he visto una película llamada '' The Cake Eaters'' protagonizada por Kristen Stewart ( y me da igual lo que digan de ella, es una actriz cojonuda) y Aaron Stanford.
Habla sobre Georgia, una chica que padece esta enfermedad y que quiere experimentar esa magia del primer amor. Y lo consigue. Beagle, un chico tímido, más mayor, se enamora de ella a pesar de la enfermedad y todo lo que conlleva.
Es una película que no pasará a la historia, es más, seguro que nunca habéis oído hablar de ella, pero si que es una de esas películas que dejan su pequeña marca en el corazón. Te enamoras de todos los personajes. Una historia bonita, con la que no lloras, porque simplemente te deja una sonrisa y un poco de nostalgia de ese primer amor, pero que consigue emocionar.
Estas historias me llenan de mucha vida, porque me doy cuenta de que siempre nos estamos quejando de todo, nunca está nada a nuestro gusto, todo son problemas, no podemos pensar en otra cosa...
Egoístas. Somos egoístas.
Admiro a estas personas que a pesar de vivir en una situación como esta, solo piensan en besar a un chico.
Ojalá fuéramos como ellos.






 Desde aquí mando un apoyo (el mejor que puedo darles) a todas las personas que sufren esta enfermedad. Y gracias por enseñarnos a disfrutar a los demás de la vida.

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