viernes, 29 de abril de 2011

Equivocaciones, las mías.

Supongo que pensareis que tengo mucho tiempo libre, bla, bla, bla... es mentira; tengo miles de millones de cosas que hacer pero aquí estoy en el maldito blog escribiendo noseloqué para nosequién.
Debería estar estudiando o aún mejor hacer esos siete trabajos que tengo que hacer para la vuelta de vacaciones, sobre unos temas que da igual por donde los mires son más aburridos que Hannah Montana en sus mejores capítulos. O tal vez debería estar estudiando euskera así tal vez podría aprobar la escuela de idiomas este año. O debería estar con mi abuelo en el hospital, porque para que mentir, después de lo de mi abuela no creo que aguante mucho tiempo más. Y eso es triste. Mucho.
O podría dedicarme a acabar el cuento que empecé a escribir aquí, mentira lo escribía en el word y luego hacía copiar y pegar, pero bueno, detalles.
O debería hablar con mis padres de porque no soporto estar en casa ni un segundo, que me desgasta que me estén diciendo que tengo que hacer en cada momento del día; a las 9,30 levantate (¿Por qué? estamos de vacaciones), estudia ( ¿Por qué? sigo estando de vacaciones), haz esto, lo otro, deja la guitarra, ¿para qué dibujas?, deja el ordenador, no estés leyendo toda la tarde se te va a cansar la vista, pareces una cría leyendo cómics hija, esa música que escuchas no me gusta nada o lo que más me gusta, que para ellos soy muy adulta para unas cosas y tan pequeña para otras... Burrrrffffffff!
O lo mejor sería que me cogiera un autobús a Jaurrieta y me fuera a mi casa para desconectar de Pamplona, pero como soy una ---- vaga, estoy aquí tirada en casa.
O en vez de coger el autobús, como dice mi madre, sacarme el carné de conducir de una vez e irme en coche. A pesar de que mis padres no me dejen su coche, debo sacarme el carné para no tener coche.
Y ¿Sabeis qué? todo eso, realmente carece de importancia, porque después de dos años me he dado cuenta de que no quiero hacer lo que hago. Me gusta la educación infantil, claro que sí, pero no me llena, no me motiva... Voy a prácticas casi obligada, me aburro. No tengo ganas y veo a toda la gente de mi clase que esta super ilusionada con lo que hace y me miro al espejo y pienso: Uxue ¿Dónde te has metido?
Y pienso, pienso, pienso... y reconozco que llevo dos años equivocada. Lo cual os llevará a pensar que es una mierda, pero ¡no!. Me ha servido, estar equivocado es como darte una ostia o tener un accidente de coche. Yo he tenido que estar dos años esperando hasta que me ha llegado esa ostia y me he dado cuenta de que no estoy contenta con lo que hago o con el camino que ha tomado mi vida.
¿Es malo?, como dice mi abuelo: Es lo mejor que ha podido pasarte, sino habrías vivido toda tu vida engañada haciendo algo que no te gusta. Tu no eres convencional así que no hagas que tu vida lo sea.
Sabias palabras eh?, a pesar de su alzheimer o demencia senil o como sea que lo llamen los médicos, mi abuelo es como Panorámix, Copérnico o Albus Dumbledore, un sabio, alguien que me encanta tener como modelo a seguir y ejemplo.

A pesar de esta castaña que me he dado, los daños tanto físicos como emocionales han sido menos graves de lo que pensaba, la verdad es que estoy contenta de haberme hecho daño. El sufrimiento está sobrevalorado, a veces es bueno sufrir en el presente; siempre que esto te lleve a  un futuro con buenas consecuencias, sino es una putada. Es bueno y triste. Triste porque para darnos cuenta de las cosas tenemos que sufrir, si utilizáramos mejor nuestro cerebro no tendríamos que sufrir, pero como eso yo no se hacerlo, sufro y me hago daño. Así es la vida. No todo iba a ser feliz y alegre ¿no? algún momento de estos tenía que tocar. La vida adulta está llegando, los años de instituto y preocupaciones banales se han acabado ahora empieza lo gordo de verdad, ahora tenemos que tomar decisiones que van afectarnos muy mucho en nuestra vida y yo no me siento capaz; pero ese sentimiento me parece completamente normal. Y el poder entenderlo me quita el miedo. Me quita el miedo a equivocarme.
Si hay algo de lo que he aprendido depués de todo este rollo es que si vivimos con el miedo a equivocarnos vamos a tener una vida más infeliz que los guionistas de sálvame (deluxe).
Moraleja de hoy: aprende a equivocarte.

Aquí os dejo las canciones que escuchado mientras escribía, escucharlas no seáis vagos:


Está mujer me alegra la vida.
Si os gusta el rock de los 70:

lunes, 25 de abril de 2011

Betiko arte

Hoy se ha muerto mi abuela (amatxi), no quiero decir mucho sobre ello, la verdad. Solo gracias y que te quiero mucho y que cuando tenga que ser, volveremos a vernos. Beti gurekin amatxi.
Esta canción me recuerda mucho a ella... suelo tararearla de vez en cuando, su melodía me trae muchos recuerdos... Es preciosa.


jueves, 21 de abril de 2011

De como llevo cinco años sin tí y las cosas que se quedaron sin decir...

Ya sé que aún no es la fecha, pero tenía ganas de hablarte un poco, de contarte como van las cosas por aquí, de decirte lo que me cuesta, todavía, estar sin ti.

En estos cinco años sin ti han pasado muchas cosas, más buenas que malas. Cosas que me habría encantado que hubieras  conmigo, o por lo menos, haber podido contártelas cara a cara. Puedo contarte que aún me duele pensar en ti y que esas últimas palabras que me escribiste siguen grabadas a fuego en mi cabeza.

Que te echo de menos. Todos los días y que aún me salen lágrimas cuando pienso que no puedo sentirte cerca de mí. Que eso me asusta. Tanto que me dan escalofríos.


En fin, un montón de cosas, que igual, estés donde estés, ya has visto, así que no quiero aburrirte más. O tal vez no estés en ningún sitio y esta carta no te llegue, no lo sé.

Creo que el verdadero motivo por el que hoy estás tan presente es que he vuelto a tener el mismo presentimiento que tuve cuando te estabas alejando de mí pero con otra persona, lo cual es malo. Es lo mismo y al parecer mi cabeza solo puede verte a ti. Y no quiero, porque no te mereces ocupar mi pensamiento.Estoy enfadada, creo que conforme más escribo más me enfado. Pero tengo que enfadarme porque cuando debí hacerlo estaba tan mal por perderte que no me cabían más sentimientos ni emociones en el cuerpo.


Joder Maite, ojalá estuvieras aquí… Es culpa tuya… O tal vez la mía.

Pero ¿culpas?, ¿qué importan?, que importan si solo me la puedo echar a mí si no estás. No es justo. Así siempre pierdo yo, bueno, aunque contra ti siempre tenía las de perder. A pesar de eso, se que ahora tengo razón, se que ahora no perdería. Porque, ¿fue un juego? ¿no? Un juego en el que tú ganabas y yo perdía… Pero ¿sabes qué? La vida me ha enseñado que ese día yo, sí, perdí, seguramente, pero tú no ganaste. Perdiste igual que yo. Yo te perdí a ti y tú te perdiste a ti. La diferencia es que no era ningún juego, Mai. Tu vida no era ningún juego, por muy cabezona que tú fueras, sabías que no. Y ahora no estás aquí por esa mierda.

Sin ni siquiera perder, estabas fuera del juego. Estabas mal. Dejaste que te arrastrara y acabaste como esa mierda quiso que acabaras. Te dije que lo dejaras antes de que pasara algo malo, te dije que era mejor no jugar contra eso. Pero orgullosa de ti, tuviste que jugar. Y el juego puso un precio. Un precio que yo y mucha gente pagamos y aún seguimos pagando. Y  he pagado un precio muy alto..

Mierda, Mai. Te echo de menos. Quédate con eso. Porque al final, es lo único que importa.

Solo tengo esto que decir:
No dejéis que os gane.

domingo, 17 de abril de 2011

Hoy para variar he discutido con mis padres. Por una chorrada, según ellos. Una chorrada que nos ha costado unas lágrimas (por mi parte), gritos y un par de portazos.
Estoy harta. Pero harta, hartisisisima.
Si ellos se pararan a mirar más allá de mi ''chorrada'' tal vez no tuvieran que gritarme como si estuviéramos de rebajas en el corte inglés; pero ese es el problema que no se paran. Ni se paran y, a veces, creo, que ni les importa lo más mínimo o esa es la sensación que yo tengo.
Las cosas que para mí son importantes para ellos no significan nada y me gustaría que, por lo menos, pusieran un mínimo interés... Una vez gané un concurso de cuentos del Instituto, a mí el premio me daba igual, sinceramente, y lo primero que hice fue ir a casa y decirle a mi madre: Mira ama con este cuento he ganado un premio, léetelo, porfa a ver que te parece a tí. Aún estoy esperando que lo lea y de esto hace ya casi tres años.
Y si, yo aún me acuerdo, pero porque fue algo importante para mí.
Hace poco, le dije que mi taller de teatro ( bueno no es precisamente mío porque yo ya no estoy pero se que una parte de mí siempre se quedará allí) tenía tales días que abrían al público, pues no fue. Un día si cambiaba una cosa podría haber ido, pero no lo hizo, sabiendo que teatro era importante para mí.
Lo que me jode es que yo nunca les pido casi nada (lo básico) y a veces tragarme cosas que no tengo tiempo de hacer por ellos, y cuando yo quiero un poco de su tiempo: léete un cuento 15 m., vete a ver la obra de teatro 1h 30m., escucha esta canción que me gusta. 3m... ellos no tienen tiempo.
Yo os quiero y me encantaría que os pararais un poco en mí. Yo siempre os haré favores, seguiré llendo los lunes y martes a cuidar al abuelo, a la abuela (ahora que está en el hospital), siempre.
Pero por favor os necesito un poco más.
A veces me cabreo (la mayoría) y creo que con razón, coño.

miércoles, 13 de abril de 2011

Me duele

Efectivamente me duele. Me duele tanto que en estos instantes preferiría estar muerta.
Es un dolor tan profundo, tan continuo que no me deja comer, ni beber. Me duele al respirar.
Las horas se me hacen eternas, entre sudores fríos y calientes las cosas van pasando delante de mí sin que casi me de cuenta.
No puedo dormir, me provoca un tremendo dolor de cabeza.
Me duele todo el cuerpo, tengo escalofríos continuamente.
Nunca en mi vida había sentido algo así, ahora entiendo a todas esas personas a las que antes les decía: anda que no será para tanto. Pues si que es para tanto. Es insoportable.
No puedo abrir siquiera la boca para hablar. Emitir un sonido me duele.
Y todo este dolor me provoca una sensibilidad de la que no suelo ser protagonista.
Aquí tenéis al causante de todo:


Si, da asco, pero joder la muela del juicio me esta matando. Se me ha infectado.

Esta página tiene un primer párrafo brutal para aquellos que no sabéis lo que es un dolor de muelas:
http://www.remediospopulares.com/dolordemuela.html

miércoles, 6 de abril de 2011

BW/UA

Me han dedicado un tablón del tuenti!! yupiiiiiii
Borraros esa imagen mía saltando como una niña de quince años en un concierto de justin biber. No me he puesto así, jo, tengo una imagen que mantener, pero ay de mí que algún día me como a esta chica.
Me ha hecho feliz poder despertar sentimientos así en una persona, es... bonito.

Es una chica de ojos marronoscurocasinegros y de pelo tan rizado que cada vez que lo veo parece aún más rizado. Lleva unas zapatillas de amebas con las que pienso casar a mis converse para que críen una familia de converse de amebas.

Es una de las personas más abrazables que conozco, y es impredecible, porque nunca sabes cuándo va a llegar con su abrigo raro por la puerta de la izquierda, con una sonrisa que pide a gritos que vayas a cortarle la respiración con un abrazo.
Cuando la veo siempre le hago la misma pregunta, y siempre me responde lo mismo, con la misma sonrisa que se asoma y me recuerda lo chachi que es.
Por eso gusta cuando su sonrisa se asoma, porque me recuerda que es chachi, que la quiero mucho, mucho, que conoce a un agente secreto, y que tiene mi Watchmen (sin prisas).
No se parece a nadie y nadie se parece a ella porque es única y genialosa, y me mira con cara de "qué haces, alma de cántaro" cuando salto y corro y brinco.
Si no sabéis quién es, vosotros os la perdéis.
Y todo esto, para decir que me encanta, la quiero lo indecible, y la quiero aún más (if posible) porque me ha puesto en su tablón.

Obviamente su entrada es infinitamente mejor que la mía, pero bueno, la intención cuenta ¿no?

Te quiero mi luna lunera llena de vísceras.

domingo, 3 de abril de 2011

Quiero

Eres demasiado independiente... ¿Qué demonios significa eso?
No necesitas a nadie, eres una puta egoísta, eres incapaz de querer a alguien... Si, claro.
Está es mi descripción por, llamemoslo C, que como veis me quiere mucho. No, en serio, me quiere y mucho, me lo ha demostrado muchas veces. Lo que le pasa es que no aguanta la idea de que yo le diga que no.
No a ser una ''pareja de hecho''.
No a vernos todos los días a todas horas.
No a hablar por el chat horas y horas.
No a llorar con él.
No a contarle todo.
No.

No me gustan las relaciones, soy la chica que se agobia, parece una bobada, pero es lo que hay. Tal vez no haya encontrado el amor de mi vida y por eso las odie. Odio estar enganchada a alguien de esa manera, me siento tan presionada, ¡joder!, que no puedo evitarlo.
Y no por esa regla de tres soy una egoísta. Mis sentimientos son míos y punto.
Y yo si quiero, quiero mucho, a veces hasta demasiado. Estoy enamorada de las personas. Me encanta la vida y la quiero y quiero a todas las vidas que la forman y quiero aún más a todas esas vidas que hacen que la mía sea chachi piruli. Yo quiero mucho. Demasiado. Hasta el punto de volverme loca.
No me digas que soy incapaz de querer. Puedo hacerte una lista de las personas que quiero en este momento y te aseguro que sería larga. Porque yo quiero.
Quiero y no se querer pero ¿quién nace sabiendo querer? A mi me encanta querer como quiero. Es más me quiero por querer de la manera que quiero. Y sí, egoísta de mí, me quiero mucho.
Siento mucho que sientas eso que sientes y más que me hayas escupido todas estas palabras pero yo no puedo estar con una persona que me quiera para ella sola. Utilizamos un 10% de nuestro cerebro ( o eso dicen) y me da que nos pasa lo mismo en el corazón... ¿Tú sabes la de personas que me quedan por querer en un 90%? entonces ¿cómo pretendas que te quiera a ti con ese 90%? no puedo, no se como se hace.
C, te quiero, lo sabes, te lo he dicho un montón de veces, aunque no comprenda realmente el verdadero alcance de estas palabras, y siento que esto acabe. Siento perder tus manos, tu cuerpo, tu mirada, tus besos tus abrazos... siento perder la manera en la que me querías y como me lo demostrabas. De verdad que sí. Lo siento mucho.
Y si, si que necesito gente, es más me moriría por dentro si no la necesitara. Ahora mismo necesito unas cuantas personas aquí conmigo, en mi cama y con el pijama puesto. Dinciéndome te quiero y demostrándomelo. Y ahora mismo estás entre ellas.
Para nada soy independiente. Necesito a las personas, las quiero tanto que no podría vivir sin ellas. Me encanta la vida y la defenderé hasta mi último resoplido.
Así que no me digas que soy independiente, una egoísta y que no se querer, porque de verdad que esa visión de mí misma me asusta mucho.

Te quiero.
Os quiero.
Me quiero.

sábado, 2 de abril de 2011

Segunda parte

Intento pensar en un título, pero parece que las palabras se me resisten. Ahí va la segunda parte de este ''relato sin argumento'':

La noche heló las tierras tan duramente labradas, los árboles tan increíblemente viejos… Lo heló todo, dejando una fina capa de cristal sobre cada superficie.

La voz ronca de los árboles despertó a Sile.
Adormecida se puso sus viejas ropas y se calzó las sandalias raídas de su madre.
La luz de la luna le indicaba que debía ser muy tarde, tan tarde que pronto amanecería de nuevo. Camino por la cuesta empedrada que le llevaba al bosque de Azura; un bosque que por muy negra que fuera la noche, no perdía ese tono verde azulado que tenían las hojas de sus árboles. La gente decía que era porque debajo había un lago secreto, el lago secreto de Azura. Azura fue una niña especial, como Sile, ella se convertía en una especie de animal gigante con ojos naranjas. La gente no la quería cerca, la expulsaron cuando, por su culpa, murieron seis niños del pueblo.
Ella se fue, dejando atrás su vida y su familia. Se puso tan triste que se escondió debajo del bosque en unos antiguos túneles que llevaban allí desde que Sile tenía memoria.
Lloró tanto que dicen que hizo un lago, un lago de lágrimas que podían robar toda la maldad que una persona pudiera llevar dentro. Los ancianos contaban que sus lágrimas tenían esas propiedades porque se arrepintió hasta el último segundo de su vida por la muerte de aquellos seis niños.
Mucha gente ha malgastado su vida en buscarlo pero nadie lo ha encontrado nunca. Hace tiempo que dejaron de buscar pero la leyenda, cierta o no, seguía rodeando el misterio de ese eterno bosque.
Sile creía en esa leyenda, creía porque comprendía como Azura se sentía. Como un monstruo escondido. Como si un alma atroz viviera en un cuerpo humano.
Se adentró en el bosque, las piedras se le clavaban en las plantas de los pies retrasando su marcha hacia casa. Las heridas empezaron a sangrar, Sile paró de andar. Sabía a qué tipo de criaturas atraía su sangre.
El bosque se quedó mudo. No se oía ni el aire, ni las ramas de los árboles.
Esas criaturas voladoras, ciegas, que solo salían de noche, eran capaces de captar su olor a millas de distancia. Su aleteo era tan característico que era inevitable que el corazón se acelerara al oírlo. A pocas personas les daban miedo esas criaturas. Raras veces se alimentaban de la sangre de las personas; pero Sile no era una persona más, por eso, en su presencia, ella era vulnerable. Tanto que su corazón podría pararse.
Lo escuchó. Un aleteo se acercaba hacia ella.
Sile tensó cada mínimo músculo de su cuerpo. Sabía el peligro que corría.
Su grisácea mirada empezó a brillar. El miedo la inundaba. Y le ahogaba.
Se quedó inmóvil. Tiritando.
El aleteo cada vez era más fuerte y el olor de la criatura cada vez más perceptible.
Sile era incapaz de pensar. Su fuero interno se había cerrado por completo. Su gran poder ahora no servía de nada, ese alma tan atroz que llevaba adentro había desaparecido. Ahora solo era una niña de doce años asustada.
Sile escucho un chillido que le dejó totalmente sorda.
Se echó al suelo. Se acurrucó.
La criatura se posó en su espalda. Sile notó sus dientes clavarse en su carne, absorbiendo todo su poder. Dejándole apenas con fuerzas para intentar levantarse. El dolor que sentía era tan punzante que su corazón de retorcía de dolor. Era como sí le rajaran el estómago una y otra vez y toda su sangre fluyera por la tierra. Sus latidos eran demasiado acelerados.
Sile se debilitaba. Perdía el aliento. Se ahogaba en su propia sangre.
Los párpados cayeron y todo oscureció.