domingo, 17 de abril de 2011

Hoy para variar he discutido con mis padres. Por una chorrada, según ellos. Una chorrada que nos ha costado unas lágrimas (por mi parte), gritos y un par de portazos.
Estoy harta. Pero harta, hartisisisima.
Si ellos se pararan a mirar más allá de mi ''chorrada'' tal vez no tuvieran que gritarme como si estuviéramos de rebajas en el corte inglés; pero ese es el problema que no se paran. Ni se paran y, a veces, creo, que ni les importa lo más mínimo o esa es la sensación que yo tengo.
Las cosas que para mí son importantes para ellos no significan nada y me gustaría que, por lo menos, pusieran un mínimo interés... Una vez gané un concurso de cuentos del Instituto, a mí el premio me daba igual, sinceramente, y lo primero que hice fue ir a casa y decirle a mi madre: Mira ama con este cuento he ganado un premio, léetelo, porfa a ver que te parece a tí. Aún estoy esperando que lo lea y de esto hace ya casi tres años.
Y si, yo aún me acuerdo, pero porque fue algo importante para mí.
Hace poco, le dije que mi taller de teatro ( bueno no es precisamente mío porque yo ya no estoy pero se que una parte de mí siempre se quedará allí) tenía tales días que abrían al público, pues no fue. Un día si cambiaba una cosa podría haber ido, pero no lo hizo, sabiendo que teatro era importante para mí.
Lo que me jode es que yo nunca les pido casi nada (lo básico) y a veces tragarme cosas que no tengo tiempo de hacer por ellos, y cuando yo quiero un poco de su tiempo: léete un cuento 15 m., vete a ver la obra de teatro 1h 30m., escucha esta canción que me gusta. 3m... ellos no tienen tiempo.
Yo os quiero y me encantaría que os pararais un poco en mí. Yo siempre os haré favores, seguiré llendo los lunes y martes a cuidar al abuelo, a la abuela (ahora que está en el hospital), siempre.
Pero por favor os necesito un poco más.
A veces me cabreo (la mayoría) y creo que con razón, coño.

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