lunes, 30 de mayo de 2011

100

En un curso de comunicación nos hicieron un ejercicio muy interesante. Nos hicieron escribir cien cosas sobre nosotros.
Soy rara, muy rara.
Me encantan cosas pequeñitas como el té, el agua caliente, un libro, las olas, la arena pegada a los pies, el olor a café, la menta, los abrazos, las sonrisas…
Me gustan mis pies. Y mis manos.
Me gustan los pantalones y las zapatillas pero no los vestidos y, al contrario de lo que mucha gente piense, no dejo de ser chica por eso.
Odio discutir.
Me encanta el café con leche. Y canela. Y miel.
Me gustan los abrazos, aunque a veces me agobian.
Las relaciones con los hombres me asfixian.
Soy demasiado independiente. Y eso me preocupa, de vez en cuando.
Ir al monte es de las pocas cosas que me producen una felicidad completa.
Me gusta escuchar música. A la mañana. Al mediodía. A la tarde. Y a la noche. Pero sobretodo de madrugada.
Soy totalmente dispersa para escucharla. Me gustan muchas canciones y pocos grupos.
Odio las aglomeraciones de gente.
Los pozos me producen pánico.
De pequeña pase casi diez horas en uno. Sola.
No fumo y si bebo.
Me gusta la cerveza. Y el pacharán.
Me encanta saber controlarme cuando bebo.
Leo muchísimo pero menos que antes. Mi libro favorito es “Hoyos”. Los comics de “Tintín” me encantan y mi manga favorito es  “Suzumiya”.
Me quiero.
Mi lugar favorito en la tierra es Jaurrieta y en su defecto la cima del Chinebral de Gamueta.
He pasado por estilos como “Jurru”, “Heavy” y “Hippie”.
Ahora soy yo y me quiero más así.
Me encanta el color naranja.
Odio cualquier idea, pretexto, persona o cosa que utilice la violencia.
Me gustan las películas de Disney y Pixar o cualquier compañía que haga dibujos animados.
Bones. La serie. Me encanta.
El euskera también me encanta.
Y  la antropología.
Soy torpe, muy torpe. Y feliz, muy feliz.
Me encantan las letras. Y las ciencias.
Admiro profundamente a Mª Jose Goyache. Y a Edurne Pasaban.
Pero el que más me ha enseñado ha sido mi abuelo.
Soy transparente. Y no creo que sea nada malo.
Me gusta el cine español.
Sobre todo Julio Medem.
Me pierdo. A veces me cuesta saber por donde quiero que vaya mi vida.
Soy indecisa.
Tenía una guitarra y me encantaba tocarla. Ahora hace tiempo que no toco.
La persona que mejor me conocía se murió.
Lo superé, aunque, a veces, creo verla por la calle.
He ido al psicólogo y no estoy loca.
Él sí que lo estaba.
Odio la política y a los políticos. (No creo en la Anarquía).
Tuve un podcast, me lo quite. Ahora me pregunto porque.
Las intros de Chocolat y La bella y la bestia me ponen la piel de gallina.
Sé que mis padres no están orgullosos de bastantes cosas.
Sé que no soy la hija que esperaban.
Y sé que hacen un gran esfuerzo y les quiero.
No odio a nadie. No sé hacerlo y de todas maneras es una pérdida de tiempo.
Me llevo muy bien con mi hermana pequeña.
Ella me cuenta sus cosas y yo las mías.
Me encanta nadar. Donde sea que hay agua, ahí nadaré yo.
Un banco entero de medusas me atacó.
Mentira, yo, que soy un poco lerda a veces.
No me gusta que se compadezcan de mí.
Me cuesta llorar.
Los albaricoques. Viviría en uno gigante.
Soy chachi y sexy también.
Actúe en el taller de teatro Plaza de la Cruz. Y me siento muy orgullosa.
El vino caliente con canela me parece un gran invento.
Los pinchos de tortilla de La Navarra me derriten el cerebro.
Me encanta ser de pueblo. Y de ciudad.
No soy friki. Soy Uxue.
M encanta el chocolate.
El chocolate deshecho es mi favorito.
Y los helados. De cualquier sabor.
En general, me encanta comer.
No soy complicada.
Bueno, a veces.
Los niños/as me alegran el cuerpo.
Soy cariñosa con mis amigos. Con los chicos, soy diferente.
Creo que los hombres son necesarios pero no los novios.
Soy tímida.
Soy de la Cruz Roja. Y pronto de Greenpeace.
Me habría encantado vivir en la época victoriana o en los años 70.
Me he leído la serie de Harry Potter entera, varias veces. Dos en inglés.
Me sé la película V de Vendetta casi entera.
Me encanta esa película.
En algún momento de mi vida me raparé la cabeza.
Y me haré un tatuaje. O varios.
Me da igual lo que diga la gente, Kristen Stewart me cae bien.
Rachel Weisz es mi actriz favorita. Y Helen Hunt. E Inés Efron.
Y Jack Nicholson mi actor favorito. Junto con Anthony Hopkins.
Y por eso adoro la película de “Mejor Imposible”.
Carlos Goñi consiguió emocionarme en un concierto.
Y Santi Balmes me regaló una púa por mi cara bonita.
Tengo una amiga que es rica, lesbiana y no hace más que el vago y viajar.
Me han detenido tres veces.
Mi móvil es inmortal. Y está demostrado.
Los abrazos me desequilibran.
Mi peña ha sido, es y será siempre Irrintzi.
Colecciono zapatillas. Converse sobretodo.
Tengo un disco de los años 60 que me costó 10 euros en una tienda de antigüedades en Madrid. En internet lo piden hasta por 200 euros.
El disco es Bat out of Hell (1), de Meat Loaf.
Si pudiera conocer a alguien sería Coraline Jones. O a Mei (Mi vecino Totoro).
Me encanta la sección curiosidades de la wikipedia.
Me encanta el sol.
Con esta lista he descubierto lo súper chachi rara que soy.
Me asusta querer demasiado a una persona.

jueves, 26 de mayo de 2011

Hola, papá

Hola Papá,
Hoy ha sido un mal día, en realidad llevo muchos malos días.
No coges el móvil, ni estás en Skype. Espero que mires el blog.
Llevo demasiado tiempo sin verte así que no se me ocurre que decirte. Lo siento.
¿Has cambiado?  ¿Eres una persona distinta? ¿Sigues como siempre? ¿Nos echas de menos? ¿Estás ahí?
Son preguntas a las que necesito que me respondas. No quiero saber de ti por mamá.
Quiero que vengas y que me hables, que tu voz me cuente esas historias una y otra vez, que tus brazos me balanceen de un lado a otro, que tus ojos me marquen el camino, que tu respiración me de oxígeno. Quiero que vuelvas.
¿Por qué no puedes estar aquí como todos los padres?
¿Por qué no puedes, simplemente, vivir aquí?
¿Por qué tienes que alejarte?
¿Por qué cuando más te necesito es cuando menos estás?
¿Por qué me dejaste aquí?
¿Por qué el año que viene me pides que vaya contigo?
¿Por qué tantas cosas, papá?
¿Por qué no puedes, simplemente, ser un padre normal y corriente?
¿Por qué sigo preguntando si no vas a responder?
Papá, ven aquí. Ven. Yo te necesito.
Yo te quiero. Yo estoy aquí.
Me da igual el miedo que te dé volver, porque sé que te da miedo. Me da igual. Abre los ojos. No puedes huir toda tu vida. Yo no lo hago. Itziar tampoco.
Así que ten cojones y ven.
Mañana jueves, trabajas por la noche, así que bebe mucho café. Pero del que a mí me gusta, el otro no, es muy malo, digas lo que digas.
El examen de euskera bien, bueno, muy bien.
Aunque la convivencia en esta casa cada vez es peor.
Adiós…Papá.
Un beso.
Uxue




PD: Hoy los Smiths, que nos gustan.

sábado, 21 de mayo de 2011

En los últimos días he recuperado un sentimiento, una emoción que creía pérdida, el sentimiento de ser todos uno. De que, juntos, por muchos que seamos, podemos hacer muchas cosas.
Hablo de las acampadas que han inundado España y se están extendiendo rápidamente por Europa. Hablo de que casi varios millares de personas están luchando para cambiar el mundo. De que están pasando días y noches en la calle dando la cara contra todos los que la esconden; luchando por una Democracia Real.
Hablo de un sentimiento que, hoy, me ha emocionado. He llorado y he llorado mucho. Nunca me había sentido tan orgullosa de la gente, tan orgullosa de Pamplona, tan orgullosa de formar parte de algo tan grande. Tanto que viendo este vídeo:
he llorado y más cuando una señora de unos cien años ha venido a darnos las gracias por recuperar su libertad perdida y ¡Dios! que carga en el corazón que una persona te diga eso, el saber que has podido ayudar a una persona a ser libre es... algo tan grande, tan desgarrador, sientes un vuelco, te mareas y eres feliz de, por lo menos, saber que has podido ayudar a una persona a recuperar algo tan valioso como la libertad.
Por esto y por muchas otras cosas, he recuperado las ganas de luchar, las ganas de cambiar las cosas, he recuperado la esperanza y la fe en la humanidad. La fe en las personas.
Así que digan lo que digan los medios, la gente, los políticos y todas esas personas que se esconden voy a seguir aquí, en la comisión de Limpieza e Infraestructuras (^^), en las asambleas, en las acampadas por la noche, voy a seguir porque gracias a todas estas personas he recuperado la esperanza.
Algunos pensareis que que exagero, y probablemente sea así, pero la emoción que tengo aquí dentro es demasiado grande como para dejarla. Aunque no pueda ponerle palabras, necesito decir algo, ya sean delirios, locuras, palabras incongruentes, me da igual...
Y si, esto es Pamplona y me siento super orgullosa de ayudar y, sobretodo, super orgullosa de toda la gente que se está matando para que esto siga, les adoro, les quiero, les amo y les admiro.

jueves, 12 de mayo de 2011

No condeno

NO CONDENO
al rey Fahd, honrado por el rey de España, que tala cabezas, poda manos y arranca ojos, que humilla a las mujeres y amordaza a los opositores, que se enseñorea sin periódicos, parlamento ni partidos políticos, que viola filipinas y tortura indios y egipcios, que gasta la tercera parte del presupuesto de Arabia Saudí en los 15.000 miembros de su familia y financia los movimientos más reaccionarios y violentos del planeta.
NO CONDENO
al general Dustum, aliado de los EEUU en Afganistán, que ha ahogado en un contenedor a mil prisioneros talibán a los que había prometido la libertad y que murieron chupando las paredes de hierro de su prisión.
NO CONDENO
a Turquía, miembro de la OTAN y candidato a la UE, que en la década de los noventa borró de la faz de la tierra 3.200 aldeas kurdas, ha dejado morir de hambre a 87 presos políticos y encarcela al que se atreve a transcribir en kurdo el nombre de sus ciudades.
NO CONDENO
al siniestro Kissinger, el más ambicioso asesino después de Hitler, responsable de millones de muertos en Indo- china, en Timor, en Chile y en todos aquellos países cuyo nombre salió alguna vez de sus labios.
NO CONDENO
a Sharon, hombre de paz, que dinamita casas, deporta civiles, arranca olivos, roba agua, tirotea a niños, pulveriza mujeres, tortura rehenes, quema archivos, vuela ambulancias, arrasa campos de refugiados y coquetea con la idea de «amputar el cáncer» de tres millones de palestinos para hacer más holgada la pureza de su estado «judío».
NO CONDENO
al rey Gienendra de Nepal, educado en los EEUU, que desde el pasado mes de enero ha ejecutado sin juicio a 1.500 comunistas.
NO CONDENO
a Jordania ni a Egipto, que apalea y encarcela a los que se manifiestan contra la ocupación israelí de Palestina.
NO CONDENO
la Patriot Act ni el programa TIPS ni la «desaparición» de detenidos por el FBI ni la violación de la Convención de Ginebra en Guantánamo ni los tribunales militares ni la «licencia para matar» otorgada a la CIA ni el registro policial de todos los turistas que entran en EEUU procedentes de un país musulmán.
NO CONDENO
el golpe de Estado en Venezuela ni al Gobierno español que lo apoyó ni a los periódicos que, aquí y allí, financiaron, legitimaron y aplaudieron la disolución de todas las instituciones y la persecución armada de los partisanos de la Constitución.
NO CONDENO
a la compañía estadounidense Union Carbide, que el 2 de diciembre de 1984 asesinó a treinta mil personas en la ciudad india de Bophal.
NO CONDENO
a la empresa petrolífera estadounidense Exxon-Mobil, acusada de secuestrar, violar, torturar y asesinar a decenas de personas que vivían en un edificio propiedad de la compañía en la provincia de Aceh (Indonesia).
NO CONDENO
a la empresa Vivendi, que ha dejado sin agua a todos los barrios pobres de La Paz, ni a Monsanto, que deja sin semillas a los campesinos de la India y de Canadá, ni a Enron, que después de dejar sin luz a media docena de países, dejó también sin ahorros a 20.000 personas.
NO CONDENO
a las empresas españolas (BBV, BSCH, Endesa, Telefónica, Repsol) que han vaciado las arcas de la Argentina, obligando así a los argentinos a vender su pelo a los fabricantes de pelucas y disputarse una vaca muerta para poder comer.
NO CONDENO
a la casa Coca-Cola, que penetró en Europa a la sombra de los tanques nazis y que despide, amenaza y asesina hoy a sindicalistas en Guatemala y Colombia.
NO CONDENO
a las grandes corporaciones farmacéuticas, que han acordado matar a veinte millones de africanos enfermos de sida.
NO CONDENO
el ALCA, que viola y despedaza a las obreras de las maquiladoras de Ciudad de Juárez y hace nacer niños sin cerebro en la frontera de México con EEUU.
NO CONDENO
al FMI ni a la OMC, providencia de la hambruna, la peste, la guerra, la corrupción y de toda la caballería del Apocalipsis.
NO CONDENO
a la UE ni al gobierno de los EEUU, que ponen los acuerdos comerciales por encima de las medidas para la protección del medio ambiente y que han decidido, sin plebiscito ni elecciones, la extinción de una cuarta parte de los mamíferos de la tierra.
NO CONDENO
las torturas a Unai Romano, joven vasco que, hace ahora un año, fue convertido en un globo tumefacto en una comisaría española, quedando hasta tal punto desfigurado que sus padres sólo lo reconocieron porque en la cara seguía teniendo el mismo lunar.
NO CONDENO
al Gobierno español, que el pasado mes de abril estableció el estado de excepción sin consultarlo al Parlamento y suspendió durante tres días derechos básicos recogidos en nuestra Constitución (la libertad de movimiento y de expresión), con el agravante de segregación racista, al impedir que los vascos viajaran a Barcelona con ocasión de la última cumbre de la UE.
NO CONDENO
la Ley de Extranjería, que expulsa a hombres débiles y hambrientos, los encierra en campos de detención o los priva del derecho universal a asistencia sanitaria y educación.
NO CONDENO
el «decretazo», que precariza aún más el empleo, elimina los subsidios y deja a los trabajadores, como hojarasca, a merced del cardo de los vientos de los empresarios.
NO CONDENO
, naturalmente, a Dios cuando llueve, relampaguea o truena ni cuando la tierra tiembla ni cuando el volcán vomita su fuego sobre los hombres.
Soy un demócrata:
me importa un carajo la muerte de niños que no son españoles; me importa un carajo la persecución, silenciamiento y asesinato de periodistas y abogados que no piensan como yo; me importa un carajo la esclavitud de dos mil millones de personas que nunca podrán comprar mis libros; me importa un carajo el recorte de libertades mientras sujete yo libremente las tijeras; y me importa un carajo incluso la desaparición de un planeta en el que ya me he divertido tanto.
Soy un demócrata:
CONDENO
a ETA, a los que la apoyan y a los que guardan silencio, aunque sean mudos de nacimiento; y exijo, por tanto, que se prive de sus derechos ciudadanos a 150.000 vascos, que se les impida votar, manifestarse y reunirse, que se cierren sus tabernas, sus editoriales, sus periódicos, incluso sus guarderías; que se los meta luego en la cárcel, a ellos y a todos sus compinches (desde el joven militante anti-globalización al escritorzuelo resentido) y que, si todo esto no es suficiente para proteger la democracia, se pida la intervención humanitaria de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas, fajadas ya en la heroica reconquista de la isla Perejil. Soy un demócrata: he condenado a ETA. Soy un demócrata: sólo he condenado a ETA y formo parte, por tanto, de todas las otras bandas armadas, de las más sangrientas, las más crueles, las más destructivas organizaciones terroristas del planeta.
Soy un demócrata. Soy un cabrón.

jueves, 5 de mayo de 2011

Intentos por escribir de una loca perdida

Estoy orgullosa de ser quien soy. Esa ha sido la frase de hoy.
Y la he dicho sabiendo el alcance que tienen esas palabras.
Está claro que no se puede caer bien a todo el mundo y más claro aún que a ti tampoco te pueden caer todos bien.
La gente que habla de mí, que hable, yo se quién soy y se como soy, se como visto, se que música me gusta, lo se todo de mí y, tal vez, sea muy parecida a muchas personas del mundo, no pasa nada, no quiero ser especial, está muy visto. Pero lo tengo muy claro, ningún comentario que la gente pueda hacer me va a perjudicar, menos los de la gente que me importa y se que sabe quien soy, esos si me afectan.
Yo soy así, no puedo ni quiero ser otra persona para agradaros la vista.
Si algo he aprendido es que si no sabes definirte como persona y aún menos, no sabes defender tu propio yo, estás condenado a servir las burlas y los comentarios de los demás. Así que si aún no lo has hecho, ¡espabila!
Cuesta, no lo niego. A mí me costó admitir que me gustaba música que la mayoría de la gente no entendía o no conocía, que leer libros era una pasión, que estudiar no me disgustaba, que las zapatillas me encantan y los vestidos no me gustan (y que aunque haya gente que no lo entienda no dejo de ser chica por eso), que descubrí que ser joven no valía solo para salir y emborracharse, que no por ser adolescente significara dejar de ver películas de disney, que me encantan los juegos de rol, los cómics, el anime, el manga, escribir blogs, en fin todas esa cosas que la gente que necesita etiquetar a los demás conoce o denomina como frikis; a mí, si me preguntas si soy friki o no te diré que me llamo Uxue, porque.... me llamo Uxue y no friki! surprise!!
Así que para toda gente que no entiende porque soy como soy, no tengo una explicación, ¿qué decepción no? puedo decir lo que les dice mi madre a sus amigas cuando hablan de mí: es una loca perdida.
¿Si?, no lo se, no seré yo quien me juzgue. En su defecto eso deberá hacerlo la gente que no me conoce.
Y la gente que me conocéis pues ya sabéis lo que hay... Una cabezita loca, despistada, dispersa, torpe y contenta siempre o, al menos esa es la definición que dio cierto blogero un día en una conversión de besugos en facebook. Le mando un guiño a ese yasebesquieneres.

Un día dije: me quiero mucho y es que quererse a uno mismo es precioso, oigo mis halagos, mas no comparto la impresión, precioso, precioso es el sentimiento que provocan estas palabras, sin embargo, mi pobre lengua, mi endeble dominio del idioma, mi ineptitud para acercarme siquiera a aquello que he sentido, hacen ver que ese boceto, no es ni de lejos tan bonito como un beso, tan suave como una caricia, tan hermoso como una sonrisa y desde luego, pese a intentarlo, no es tan profundo y bello como un sentimiento.