domingo, 12 de junio de 2011

La música es mía

La música es lo que hace que yo respire, cada nota es una partícula de oxígeno para mi cuerpo. La necesito para vivir, es imprescindible para mí. No podría sin ella.
Tan exagerado es que si no escucho música me duele la cabeza y me pongo irremediablemente irritable. Tanto que es una de las partes más influyentes de mi vida.
Tengo mil millones de recuerdos en la cabeza y cada uno de ellos va asociado con una canción, una melodía, una nota...De hecho podría grabar un CD con la banda sonora de mi vida. Y no tendría CD's suficientes.
La música es la única manera con la que siento que puedo expresarme. Tocando acordes con la guitarra, o unas notas en el piano... así soy yo y esos son los únicos momentos en los que me siento vulnerable, en los que, realmente, me siento yo en mi totalidad, en los que solo somos yo y un instrumento, lo demás da igual. Seguramente por eso es por lo que solo tres personas que me conocen me han escuchado tocar. Cuando yo toco, toco para mí, la música es para mí, no para nadie más. Es mía, cada una de las notas, cada melodía, es mía. Son sentimientos y emociones que de otra manera no saldrían al exterior y son sentimientos que tengo tan guardados, tan atrapados en esta coraza mía que me da pánico que alguien los escuche. Pánico y terror.
No necesito que nadie me diga lo bien o lo mal que toco, me da igual. Lo que de verdad importa es que yo sienta ese cosquilleo que me sube por las manos cuando estoy tocando algo. Si a ti o al otro os gusta me importa una mierda. Mientras yo note esa corriente de emociones seguiré una y otra vez hasta que me muera. Las veces que hagan falta. Aunque siempre haga falta.

Los que no entienden de lo que hablo son aquellos que no aman la música, los que no se emocionan, no con una canción, sino con una sola nota, una pequeña melodía... No, nunca entenderéis de lo que hablo.