jueves, 29 de diciembre de 2011

Memoria histórica, 4 años.

Tres años después de la entrada en vigor de la Ley de la Memoria Histórica, el Estado continúa sin buscar a los desaparecidos ni evitar la difusión del fascismo. 


Todas, absolutamente todas las ciudades y decenas de miles de pueblos de toda España mantienen calles, plazas, monumentos o símbolos que exaltan la dictadura fascista del asesino y genocida General Franco. El Valle de los Caídos sigue siendo un lugar de culto católico fascista que ignora en su relato a los miles de esclavos políticos republicanos que fueron obligados a construirlo y al que recientemente el Estado ha regalado más de 100.000€ en obras. Tampoco existen el mapa de fosas de España ni el protocolo de exhumaciones que eran compromisos del Gobierno. Y centenares de miles de placas de Falange decoran decenas de miles de portales de miles de barrios obreros de todo el Estado español. Como en 1975, vaya.
Ya se han cumplido más de cinco años de la entrada en vigor de la llamada Ley de la Memoria Histórica que comenzó oficialmente su andadura el 27 de diciembre de 2007. El balance que se puede hacer de estos cinco años es muy negativo, nefasto. “La ley asegura en su preámbulo que la memoria de las víctimas del franquismo es personal y familiar. ¿A qué víctima de un delito violento tan grave le dice el Estado que su recuerdo no es público, que es asunto de su familia!?”, asegura Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
En estos más de tres años el Estado continúa sin responsabilizarse de la búsqueda de los desaparecidos y cargar la solución parcial a un delito tan grave en los hombros de las víctimas. “Nos llega algún caso -asegura Silva- remitido por administraciones públicas que les dan a los familiares nuestro número de teléfono. ¿Cómo es posible que alguien que llame a una administración denunciando y pidiendo ayuda por un delito tan grave sea remitido a una asociación para que le solucione el problema!?”.
Otro de los apartados de la Ley es la existencia de calles, plazas, monumentos, símbolos e incluso denominaciones de pueblos que permanecen intactos, a pesar de que la ley considera ilegales las exaltaciones de la dictadura: “Vivimos en un Estado que cierra locales por exponer fotografías de ex presos y al mismo tiempo permite plazas, fundaciones y calles dedicadas a asesinos de decenas de miles de civiles”, afirma el presidente del la ARMH, el colectivo que hace diez años inició la búsqueda de desaparecidos por la represión franquista con técnicas científicas.
No ha cumplido el Gobierno su responsabilidad en la elaboración del mapa de fosas porque en vez de hacerlo, ha delegado ese deber en las comunidades autónomas, lo que genera una bronca política que no existiría si se llevara a cabo desde las propias instituciones del Estado. Tampoco ha hecho el protocolo de exhumaciones. Y ha permitido dejar en manos particulares la quitada de las placas de exaltación fascista en cada portal de los “pisos de Falange”. Cuando no re-decorado y arreglado sus símbolos.*
En cuanto al Valle de los Caídos continúa siendo un lugar de culto católico en el que se permite la exaltación impune del franquismo a través de la práctica religiosa y se oculta la tragedia de los miles de esclavos políticos republicanos que fueron obligados a construirlo.
*Y el caso de recientes rehabilitaciones oficiales de casas o edificios, que han dejado intactas las placas o símbolos fascistas, falangistas, racistas... Dos simplísimos ejemplos: La fachada de la sede de Loterías y Apuestas del Estado, de la calle Guzmán el Bueno de Madrid, dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda. “Curiosamente” en la fachada hay dos escudos fascistas que se encuentran frente a la puerta de entrada de la Dirección General de la Guardia Civil. El tan “laureado” Ayuntamiento de Vitoria (Ciudad Verde, Capital de mil eventos...), “rehabilita” oficialmente casas en el Casco Viejo de esa ciudad en 2011, pero deja intactas las placas de Falange.
La Ley de la Memoria Histórica es mentira, como todas y cada una de las promesas de los demócratas que nos rigen para obligarnos a olvidar, y por tanto a recordar, a los miles y miles de asesinados, heridos, torturados, rapadas, desaparecidos, represaliados, cuneteados, enladrillados, exiliados, niños secuestrados... del régimen fascista desde el año 1936 al 1977 y sus sucesores directos posteriores. Porque ¿dónde quedaron la disolución de los cuerpos represivos, o en caso de haber sido aunque sea un poco demócratas, -aunque fuera- su sola depuración de elementos fascistas, torturadores o implicados en el régimen, como políticos, curas, jueces, burócratas, “técnicos”, etc, etc?. No continuamos, que no está el horno de la “libertad de expresión” para bollos, ni para migas siquiera. Pero con consultar hemeroteca, ya está dicho casi todo, la verdad...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.