viernes, 23 de marzo de 2012

El Derecho al Delirio


Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000. Tenemos una única certeza: si todavía estamos ahí, para entonces ya seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio. Sin embargo, aunque no podemos adivinar el mundo que será,bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed. Deliremos, pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:


En las calles los coches serán pisados por los perros.
El aire estará limpio de los venenos de las máquinas.
y no tendrá más contaminación
 que la que emana de los miedos humanos
y de las humanas pasiones.
La gente no será manejada por el coche
ni será programada por el ordenador
ni será comprada por el supermercado,
ni será mirada por el televisor.
El televisor dejará de serel miembro más importante de la familia, 
y será tratado como la plancha o el lavarropas.
La gente trabajará para vivir, 
en lugar de vivir para trabajar
.En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen
a hacer el servicio militar, 
sino los que quieran hacerlo.
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, 
ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.
Los cocineros no creerán que a las langostas
 les encanta que las hiervan vivas.
Los historiadores no creerán que a los países 
les encanta ser invadidos.
Los políticos no creerán que a los pobres 
les encanta comer promesas.
El mundo ya no estará en guerra 
contra los pobres, 
sino contra la pobreza, 
y la industria militar 
no tendrá más remedio que 
declararse en quiebra por siempre jamás.
Nadie morirá de hambre, 
porque nadie morirá de indigestión.
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, 
porque no habrá niños de la calle.
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, 
porque no habrá niños ricos.
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.
La policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.
La justicia y la libertad, 
hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, 
volverán a juntarse, 
bien pegaditas, espalda contra espalda.
Una mujer, negra, será presidente de Brasil 
y otra mujer, negra, será presidente de los Estados Unidos de América. 
Una mujer india gobernará Guatemala
 y otra, Perú.
En Argentina, las locasde Plaza de Mayo seránun ejemplo de salud mental, 
porque ellas se negaron a olvidaren los tiempos de la amnesia obligatoria.
La Santa Madre Iglesia corregirá
 algunas erratas de las piedras de Moisés. 
El sexto mandamiento ordenará: "Festejarás el cuerpo". 
El noveno, que desconfía del deseo, 
lo declarará sagrado.
La Iglesia también dictará
un undécimo mandamiento, 
que se le había olvidado al Señor: "Amarás a la naturaleza, de la que formas parte".
Todos los penitentes serán
celebrantes, 
y no habrá nocheque no sea vivida 
como si fuera la última, ni día que no sea vivido
como si fuera el primero.


EDUARDO GALEANO


http://youtu.be/a_tW9WJUVdw

jueves, 8 de marzo de 2012

8 de marzo: no tenemos nada que celebrar.

Las mujeres del mundo no tenemos nada que festejar en este 8 de marzo coartado e institucionalizado por los poderes de turno para despojarlo de lucha y combate.

La inequidad y desigualdad estructural existente en este sistema capitalista patriarcal pretende vender un mundo de avances “femeninos” como forma de invisibilizar el ejercicio machista del poder que no solo no cesa sino que se incrementa.
Sean cien mujeres asesinadas en el estado español o miles en México, ambas situaciones son las diferentes caras de la misma moneda.
Dentro de la opresión, una misma opresión, nos muestran figuras de colores o grises para distraernos. Algunas brillantes y algunas opacas, algunas pequeñas y otras menos pequeñas, pero no hay caso...la realidad se impone, la violencia, el rechazo, la exclusión, la desigualdad se hacen presentes.
Eso no lo cambia una mera imagen superficial, que se astilla ante las cifras aterradoras de mujeres violadas, asesinadas, torturadas, trofeos de guerra, o simplemente subalimentadas, descuidadas o desprotegidas solamente por ser mujeres.
Niñas, jóvenes y adultas en situación de pobreza, de trabajo esclavo o malpagado, secuestradas por las redes de trata, de trabajo doméstico invisibilizado, así como se nos invisibiliza desde un lenguaje creado por y para el hombre, sin dejar casi resquicio para poder nombrarnos de una forma diferente.
Pero las mujeres no solo morimos por los femicidios, también por los abortos clandestinos en condiciones aberrantes de insalubridad, mientras se nos penaliza cuando abortamos y cuando no abortamos, aunque de diferentes formas, ambas dolorosas.
Resulta impensable que año a año, debamos reiterar todo esto.
Es que no se modifica, es que siempre hay que denunciarlo, es que año a año nos sorprende un correo, una tarjeta, un mensaje de texto, un ramo de flores que dice: feliz día de la mujer!

Y es eso, lo que en esta puñetera fecha, nos obliga a salir y gritar: NO HAY NADA QUE CELEBRAR.



lunes, 5 de marzo de 2012

Mirad que me hacéis escribir.


Es raro cuando hablas con personas con las que hace tiempo que no hablabas.  En realidad siempre las tienes presentes, porque son personas con las que has compartido cosas tan fuertes que son imposibles de olvidar tan fácilmente.  Puede que lleves  mucho tiempo sin verlas, pero sin embargo, un comentario, un mensaje y se te pone una sonrisa que no cabe en ningún sitio. Te pones a ver fotos suyas, empiezas a recordar y piensas en el tiempo que ha pasado, ¿qué ha sido de todo aquello? ¿En qué momento nos separamos tanto? Y sin embargo ¿cómo seguimos tan unidas? Es una sensación tan bipolar que no la entiendo en absoluto.
Son personas que echo de menos tanto que me acaba doliendo. Pero si duele es porque todavía hay algo que nos une y eso es bueno elevado a infinito, porque, aunque en el momento no lo sepa, siempre acabo necesitando de ellas, aunque sea un poco.
No llego a entender que las personas que más me han marcado sean las que están más lejos. Bueno ni siquiera tan lejos, casi todas no están a más de tres horas de mí ahora mismo, pero a la vez parece un abismo enorme el que nos separa. Y la solución es fácil, es coger un autobús y plantarme allí. Pero, lo cierto, es que ninguna lo hace. Y la razón sigo sin encontrarla. Por eso creo que, tal vez, debería dejar de buscar esa razón y plantarme y verlas. Y contarles las mil cosas que tengo que contarles. Y darles el abrazo que tengo guardado para ellas. Y creo que con eso sería suficiente.
Y me da igual que haya horas y kilómetros entre nosotras, porque existe algo mucho más fuerte, el cariño, la emoción, los recuerdos, la risa, las palabras que no se borran, las canciones, las borracheras, las fotos que las recuerdan… Y eso es tan fuerte que es imposible que unas horas, que unos kilómetros puedan hacer que nos olvidemos. Es imposible.