domingo, 17 de junio de 2012

Hasta que el cuerpo aguante.

Como bien nos dijo Extremoduro: salir, beber, el rollo de siempre...Después de casi seis años me miro al espejo y veo como después de tantísimo desfase me sigo agarrando a una botella cuando necesito desahogarme. Sigo creyendo que va a ser ella la que me ayude a superarlo todo.
Sin embargo, cuando me despierto...cuando abro los ojos y un dolor de cabeza me inunda, la sequedad de la boca no me deja hablar... Es aquí cuando me doy cuenta de que no podemos seguir bebiendo y bebiendo, y que los tragos de ayer no solucionan los problemas de hoy, que con casi 21 años, las resacas pesan muchísimo más de lo que pesaban antes. ¿será que cuánto más mayores, más cargas llevamos y más nos pesan al día siguiente? ¿O será que vemos en el alcohol una solución inexistente?
Pero siempre volvemos y siempre tendremos una razón para beber hasta la inconsciencia.
Y ayer volvimos porque perdimos a alguien con el que hemos compartido muchas cosas y momentos de todo tipo...perdimos un ejemplo de superación, perdimos un amigo.
Y ahora, encima, te levantas con una resaca de mil pares de cojones y te das cuenta de que el whisky de ayer no ha hecho otra cosa que joderte todavía más.

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