viernes, 24 de agosto de 2012

Tomar decisiones y romper puertas


Cuando nos hablan del futuro siempre nos ponen el ejemplo de las puertas: unas se abren, otras se cierran, para acceder a una tienes que cerrar otra, hay algunas que se quedan siempre abiertas, unas que queremos abrir y no podemos y otras que se cierran para siempre. Muchas puertas son enormes, otras demasiado pequeñas, unas son demasiado estrechas y otras lo suficientemente anchas.  Depende únicamente de nosotros el decidir que puertas que queremos cruzar, cuáles no y cuales queremos cerrar para siempre y cuáles queremos tener abiertas para siempre. También podemos llevar y cruzarlas con todo lo que queramos… la carga puede ser ligera o pesada y las personas a las que dejemos cruzar con nosotros podremos quererlas o no, podrán ser un recuerdo o un ahora. El caso es que construimos nuestra vida a través de puertas, nuestra vida va de una decisión a otra y de una puerta a la siguiente, consiste en estar eligiendo continuamente.

¿Y sabéis qué? Ayer rompí una puerta y me quede tan completamente agusto de no tener ni que elegir ni decidir ni responsabilizarme que me he subido en mi ego y me estoy riendo de la humanidad un rato y soy jodidamente feliz.

lunes, 13 de agosto de 2012

Ain't no grave

Es horrible temer el sitio que una vez quisiste. Ver una casa que antes conocías perfectamente y tener miedo de todo lo que hay dentro, no atreverte ni siquiera abrir la puerta. Nunca he sabido lo que es vivir con miedo, tener miedo de volver a casa sola, miedo de encontrar el buzón vacío, a la oscuridad y a la noche. Tener miedo a la gente, siempre he creído que el miedo era cosa de los demás, la gente más vulnerable, nunca lo había sentido así. Hasta que ha ocurrido, y en el fondo, ahora que me ha alcanzado, sé que siempre ha estado ahí, susurrando, bajo la superficie de todo cuanto quiero y se me corta la voz, se me encogen los pulmones y veo caminar a la persona que una vez fui y no paro de preguntarme si volveré a ser esa persona.

martes, 7 de agosto de 2012

Vuelve a ser 8 de Agosto

Llevo todo el año sin pensar en ti, hasta hace poco. Ya no me acuerdo de cosas que solías hacer, no me acuerdo de cómo eras… Supongo que después de tanto tiempo me merezco esta tregua, aunque no sé si es más consuelo empezar a olvidarte que no hacerlo. Me divides. Creo, o una parte de mí quiere creer que olvidar es bueno, aunque otra se agarra a ti como si no hubiera un mañana. Y creo que la última es la parte consciente. Puede que aún no esté preparada para dejar de aferrarme a ti o a tu recuerdo, lo que sea. El caso es que no tengo muchas cosas reales a las que aferrarme y es curioso que un recuerdo tuyo sea más real que muchas otras cosas… No lo sé, puede que haya perdido la cabeza del todo, aparte de que estoy escribiendo una carta a una persona que no puede leerla. Pero bien.

Esta es la típica ocasión en la que me encantaría que me ayudases a buscar la salida, porque sé que está ahí, pero no la veo, y se me acaban los recursos. Y las ganas, las ganas sobre todo. Supongo que la parte que se aferra a ti sigue luchando como tú me decías que debía hacer y puede que por eso entienda ahora a tu madre… que existes dentro de nosotros. Pero mi otra parte está cansada y lo único que quiere es un buen vaso de ron o de tequila todas las noches.

Supongo que las cosas se acabarán arreglando, de una manera u otra habrá una salida, pero seguro que doler, dolerá. O puede que no… me encantaría que no. No sé que harías… tal vez por eso no se que hacer yo.

Supongo muchas cosas. Sin embargo no me creo ninguna de ellas. Llevo tiempo pensando, aunque sea peligroso, que a veces los caminos se separan y que debo seguir el mío, aunque no me gusta ver ese camino tan largo… para hacerlo, no sola, pero si en parte. No lo sé. Si pienso, me enfado y si me enfado hago daño a las paredes y ellas más a mí. Así que tal vez sea mejor no pensar. Aunque, es mentira, porque no puedo no pensar, tengo que hacerlo, septiembre viene y es un mes que me aterroriza. Y aunque sé que el miedo no es malo, tengo mucho.

Yo que sé, creo que a veces deliro un poco, no me lo tengas en cuenta. Ya sabes que yo nunca se como contar las cosas y a veces salen solas… sin avisar. Como ha pasado este último mes, que las cosas han ido creciendo y al final han tenido que salir y no me quejo, sé que es bueno. He mejorado mucho. Te habría gustado verlo.

Son las 23:37 y estoy esperando a que sean las doce para publicar esto en el blog mientras escucho Johnny Cash y su lado más deprimente, para ayudarme más, por supuesto. Pero encuentro cobijo en sus letras. Y no me deprimo, en serio, esa fase se ha pasado, estoy bien, tengo muchas cosas en la cabeza pero se van ordenando o eso creo.

También hay gente que no ha huido. Gente que sí, pero en esas he dejado de pensar (un poco). Y lloro, lloro porque hay personas que se han quedado y de alguna manera, me salvan, no me decepcionan. Me encantaría presentártelas, te caerían bien. Y sé que parte de lo mejor que estoy ahora es porque siempre están encima, me recuerdan a ti,  cuando me decías que no hiciera gilipolleces, en esa adolescencia tan intensa que tuvimos ¿te acuerdas?, aunque no era yo la que hacía estupideces con cosas con las que no debía… Lo siento, escuece un poco todavía.

Así que después de un año no puedo decirte mucho más, solo que el hogar está allí donde está el corazón. Que creo que es lo más bonito que he aprendido sola.

Ya sé que es una mierda de felicitación y lo siento, ahora mismo no tengo nada mejor. Siento, también, necesitar fotos para recordar como eras…

Felicidades por los que hubieran sido tus 21.

domingo, 5 de agosto de 2012

73 años por la libertad

Hace 73 años, en la madrugada del 5 de Agosto de 1939 junto a la tapia del cementerio de la Almudena de Madrid, a 500 metros de la prisión de Las Ventas, fusilaron a 13 mujeres de entre 18 y 29 años. La mayoría de ellas, militantes del PCE y las JSU. Murieron por defender todo aquello por lo que ahora estamos perdiendo sin luchar.

Después de tanto tiempo, siguen presentes en muchos de nosotros, como ejemplo de lucha y de camino. De aprender que habrá que luchar hasta la muerte por lo que creemos, por nuestra libertad. De saber que se es mucho más libre estando en prisión por haber defendido tus ideales, que viviendo en silencio y siendo cómplice de las barbaridades que se cometen día a día. Que por mucho que pase el tiempo habrá personas que no olviden ni uno de los nombres que lucharon por todo lo que tienen ahora y eso les recordará que ellos, también tienen que defender lo que les dieron.

Debemos seguir luchando, debemos seguir el camino que nos marcaron ellas y todas las personas que murieron defendiéndonos a todos. 

Carmen Barrero Aguado (20 años, modista). Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Detenida el 16 de mayo de 1939.
Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones.
Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista).  Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. 
Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Detenida el 16 de mayo de 1939.
Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Se afilió a las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa.
Adelina García Casillas (19 años, activista). Militante de las JSU. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio ordinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.
Elena Gil Olaya (20 años, activista). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.
Virtudes González García (18 años, modista).  En 1936 se afilió a las JSU. Detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.
Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó "¿Es que a mí no me matan?".
Joaquina López Laffite (23 años, secretaria). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada porSeverino Rodríguez (número dos en las JSU). Detenida el 18 de abril de 1939. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio.
Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Detenida el 16 de mayo de 1939.
Victoria Muñoz García (18 años, activista). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.
Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años, sastre). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.

QUE SUS NOMBRES NO SE BORREN DE LA HISTORIA.