viernes, 24 de agosto de 2012

Tomar decisiones y romper puertas


Cuando nos hablan del futuro siempre nos ponen el ejemplo de las puertas: unas se abren, otras se cierran, para acceder a una tienes que cerrar otra, hay algunas que se quedan siempre abiertas, unas que queremos abrir y no podemos y otras que se cierran para siempre. Muchas puertas son enormes, otras demasiado pequeñas, unas son demasiado estrechas y otras lo suficientemente anchas.  Depende únicamente de nosotros el decidir que puertas que queremos cruzar, cuáles no y cuales queremos cerrar para siempre y cuáles queremos tener abiertas para siempre. También podemos llevar y cruzarlas con todo lo que queramos… la carga puede ser ligera o pesada y las personas a las que dejemos cruzar con nosotros podremos quererlas o no, podrán ser un recuerdo o un ahora. El caso es que construimos nuestra vida a través de puertas, nuestra vida va de una decisión a otra y de una puerta a la siguiente, consiste en estar eligiendo continuamente.

¿Y sabéis qué? Ayer rompí una puerta y me quede tan completamente agusto de no tener ni que elegir ni decidir ni responsabilizarme que me he subido en mi ego y me estoy riendo de la humanidad un rato y soy jodidamente feliz.

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