sábado, 22 de septiembre de 2012

Cosas


  El lunes 30 de marzo de 2011 escribí en mi blog una entrada sobre un ejercicio de comunicación que consistía en escribir 100 cosas sobre nosotros, hoy, un año y pico después, me parece curioso volver a reescribirla.

Soy como esa pieza de un puzle que se ha roto y puede encajar con las demás.

Me gusta mucho el café. Y la cerveza. Pero, probablemente, lo que más me alivia es un buen vaso de ron.

Me gustan los pantalones, los tirantes, las zapatillas y las camisas. Pero no dejo de ser chica por eso, aunque muchos gilipollas digan lo contrario.

Odio discutir.

Me gustan las muestras de afecto: los abrazos y eso. Vengan de chicos o de chicas.

Soy un desastre con las relaciones, aún estoy en el porqué.

Soy demasiado independiente y a la vez muy dependiente. Y eso me preocupa.

Vivo con música. Por la mañana, la tarde, la noche. A todas horas y en todas partes.

Soy dispersa. Me gustan muchas canciones y pocos grupos.

No me molestan las aglomeraciones de gente.

Me adapto a casi cualquier cosa y situación.

Hay veces que las cosas acaban por sobrepasarme.

Me gusta beber, emborracharme y olvidarme de todo.

Sé que quitarle la importancia a los problemas no hace que no sean problemas.

Me gusta la vida nocturna.

Leo mucho, más que antes. El libro que me marcó fue “Hoyos”.

Me quiero mucho y no me cambiaría por nada.

He aprendido que el hogar está donde está el corazón.

Me gusta observarlo todo.

Mi color favorito es el de los albaricoques.

Creo que la humanidad es demasiado egoísta.

El hecho de que llore cuando toco el piano es porque soy gilipollas.

La vía láctea es mi bar.

Me gustarían muchas cosas.

Soy simple.

Me encantan las letras. Y las ciencias.

Existen varias personas que admiro y quiero profundamente.

Mª José Goyache es una de ellas.

Soy parte de lo que otros quieren que sea.

Me gusta mucho el cine gore. Brazos amputados, sangre y esas cosas.

A veces me cuesta decidir por donde quiero que vaya mi vida.

Se tocar los cojones y los ovarios.

Una de las personas que mejor me conocía murió con 16 años.

Nose como se hablan las cosas importantes.

Odio las personas que intentan decidir lo que es bueno o malo para mí.

También odio la decepción.

Odio que haya gente que se crea que está por encima de los demás.

Mi mayor habilidad es haber convertido mi cerebro en un almacén de música.

Normalmente encuentro poca gente con la que hablar de música.

Odiar me parece un sentimiento tremendo. Y da miedo.

La gente no sabe apreciar las cosas. Pues yo, a veces, tampoco.

A veces me encantaría que todo se parara en seco.

Mi familia es complicada e inentendible la mayoría de las veces.

Yo y mi simplicidad tampoco somos fáciles.

El único ser vivo que me fascina son las medusas.

Me siento totalmente vulnerable y desprotegida.

La soledad me produce una cantidad de sentimientos contradictorios unos con otros.

Ni soy de aquí ni de allí. Mi vida es algo nómada.

No me gusta quedarme mucho tiempo en el mismo sitio.

Llevo trabajando desde los 15.

Me gustaría haber tenido alguien que me diera sermones de adolescente.

El vino caliente con canela me parece un gran invento.

Los aviones me dan miedo.

Hago gilipolleces, locuras y estupideces por amistad.

Me gusta ver ciudades.

Me agobian los medios de transporte, prefiero andar.

Me gusta cultivar mi “espíritu crítico”.

Si algo no me gusta, intento cambiarlo.

Quiero lo suficiente a una persona como para no decírselo y perderla del todo.

Me cabrea que haya gente que se indigne a medias.

No tengo una comida favorita. Sólo sé que las espinacas no me gustan.

Me gustan la mayoría de los estilos musicales que existen.

Mi sabor de helado favorito es el de mango.

Nunca he vivido en una ciudad demasiado grande.

Me he acostumbrado a dormirme escuchando el mar.

La realidad es que, casi todas las personas que me importan están lo suficientemente lejos.

Siempre escucho la banda sonora después de ver una película.

Cuando estoy triste sólo se beber y meterme debajo del edredón.

No me arrepiento de las cosas que he hecho.

Odio el dinero y en consecuencia lo que más odio de la vida es que, prácticamente todo, gire en torno a él.

Lo que me cuesta cambiar de mí es que nunca pido cuando necesito. Debería hacerlo.

El amor duele ¿no?

La policía hace tiempo que dejo de producirme miedo.

Me cuesta terminar las cosas que empiezo.

Jack Nicholson es mi actor favorito.

Colecciono botellas de cerveza y zapatillas converse.

El piano me parece un de los instrumentos más bonitos que ha dado el hombre.

Aún no he perdido la fe en la humanidad.

Tengo previsto hacerme un tatuaje. O varios
.
Creo que las personas no saben valorarse lo suficiente.

Me encanta la combinación M. Night Shyamalan y James Newton Howard.

Pasé una noche en la cárcel.

Siempre he querido viajar a América Latina, sobre todo a Perú.

Me gusta el castellano no el español. Y no se habla más del tema.

La gente que relaciona el euskera con ETA debería ser internada.

Me río de los que llevan una máscara de Guy Fawkes y luego reivindican una revolución pacífica.

No creo que ninguna revolución pueda ser pacífica en ninguna de las maneras.

No entiendo muchas cosas.

Suelo ser bastante optimista con todo.

Conozco más de 1000 grupos de música distintos.

En algún momento determinado de mi vida cumpliré eso de raparme la cabeza al cero.

Me gusta mucho mi pelo largo. Y muy largo.

No sé irme pronto a la cama.

Rachel Weisz es una de mis actrices favoritas. La otra es Helen Hunt.

Los detalles y las cosas pequeñas me hacen mucha ilusión. Casi todo me hace ilusión.

Tocar o cantar delante de alguien me cuesta demasiado. Estoy mejorando.

A veces, aunque sean pocas, me infravaloro bastante.

No creo que las despedidas tengan que ser tristes.

Soy feliz y me lo repito continuamente para que no se me olvide.

Me encantaría no tener que crecer, al menos no tan deprisa.

Me gustan los números impares.

Incertidumbre y futuro son sinónimos.

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