domingo, 30 de diciembre de 2012

Adaptarme, cambios y aprender


Decían que el tiempo lo cura todo, es mentira, el tiempo pasa, y mientras pasa las cosas cambian, pero el tiempo, no avisa. Al tiempo le vale con que tú sepas que pasa, lo demás es cosa tuya.

La mañana del 27 de Diciembre, me levanté con más ganas de que me absorbiera el edredón que otra cosa, ¿por qué? La respuesta más lógica que se me ha ocurrido, es que estoy viviendo cambios a los que no me acostumbro, cambios que no se afrontar y cambios que, hablando mal y pronto, me están jodiendo las navidades. Pero supongo que no soy la única, todo el mundo está mal, todo el mundo tiene aversión a los cambios. Esta es la Europa moderna.

Sigo sin entender la mayoría de las cosas que se pasean por mi cabeza y sé que, probablemente yo no sea la misma (mis tremendos cambios de humor tienen algo que ver) pero creo que he cambiado. Sí, benditos cambios. O fases. O etapas. O retroceder. O avanzar. No estoy segura de cómo he cambiado.

Sólo sé que me está costando adaptarme. Adaptarme a que las personas se van y que intentar detenerlas es imposible, que lo más importante es darles alas, y creo que, aunque duela, a veces, tal vez, sea mejor así.

Adaptarme a que las segundas oportunidades sí que son ciertas y que la gente sabe cambiar. Que sabe aceptarme y que ha sabido pedir perdón por las cosas que empañan el pasado. Adaptarme a que la desconfianza no lleva a ninguna parte. Y que aunque no cambie de la noche a la mañana, aceptar que hay personas que han vuelto para mejorarlo todo, aceptar y dejarles entrar.

Adaptarme a que las corazas a veces no son buenas y adaptarme a que la mía se ha roto. Y que las cosas están saliendo, puede que demasiado deprisa.

Adaptarme. Eso, aceptarme y cuidarme. Que últimamente no lo hecho demasiado bien. Pero bueno, aprender se me da bien.

martes, 25 de diciembre de 2012

Aprendiendo a escribir Alzheimer

Probablemente te cueste trabajo acordarte de mi, pero no pasa nada, no me importa hacer el esfuerzo por ti.

Soy tu nieta, Uxue, y para mi has sido (eres) como un padre. Tengo 21 años y estudio en Guipuzkoa, te encanta y siempre  que te hablo sobre eso, lo único que te preocupa es a ver si los autobuses llegan hasta allí. Y la respuesta es sí, si que llegan. Pero no pasa nada, no me importa que te preocupe siempre.

Solo quiero decirte lo mucho que significas para mi. Que tu recuerdo está repartido por todos los momentos malos por los que paso mi infancia. Que agradezco enormemente todas y cada una de tus palabras, sobre todo las que me ayudaron a crecer.

Quiero decirte que te quiero. Te quiero las veces que necesites y tantas como seas capaz de recordar. Nunca te faltará un te quiero de mi boca. Ahora que te cuesta, cada vez más, acordarte de quien soy, quiero decirte que no voy a dejar que tus recuerdos desaparezcan, que por mucho que pesen 85 años, los llevaré encima, para que no te pierdas.

No pasa nada, se que no sabes de lo que hablo, pero en el fondo  se que lo sabes así que no te extrañe nada todo esto.

Me cuesta escribirte y no parecer desesperada, pero lo estoy, un poco. Veo como poco a poco te vas apagando y no puedo hacer nada. Nada porque es algo que tiene que pasar. No me gusta pensar en ti de esta manera, pero ver como te alejas... tengo la necesidad de recordarte quien soy y porque estoy aquí.

Que te quiero. Que has sido, ERES, una persona que no ha juzgado ninguna de las cosas que he hecho, que has aceptado por entero como soy y has actuado en consecuencia. Porque me has dado un lugar en el que nadie podía echarme y nunca me has abandonado.

Probablemente ya no te acuerdas de lo anterior pero yo me acordaré por ti.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Vida




Cada día se está haciendo más pequeñita, va a desaparecer y se la va a llevar el viento...

viernes, 7 de diciembre de 2012

Iniciativas y pasos adelante


No pretendo que sea algo bien escrito, ni que os guste. Hoy no. Hoy sólo quiero hablar conmigo en silencio de una cosa que me he permitido el lujo de no contar a nadie, por no aburrir, así que lo escribo, pienso, reflexiono y si os interesa, bien. Si no me suda un pie.

Yo no quería acabar sin ni siquiera poder despedirme o hablar las cosas cara a cara. No quería. Sabía que algo iba a pasar, porque es obvio que, muchas cosas han cambiado, y nada iba a ser como era antes (que en parte no es algo malo), pero ¿acabar así? ¿Después de casi cinco años? O lo que es peor  ¿acabar? ¿En serio?

Nunca he llegado a entenderte, pero eso me fascina. En mi ineptitud por entender las cosas que hacías, siempre me preguntaba cómo, al final, el daño pasaba a ser algo sano que acababa por unirnos todavía más. Yo sólo sé que me venías bien. Y ahora ya ni me vienes porque has decidido que yo decida que prefiero a otras personas antes que a ti.

Pero no puedo evitarlo, hay personas que antes no estaban y ahora están y me vienen bien y las necesito y separarme de ellas me dolería infinitamente, igual de lo que me duele que hayas decidido mandar todo a la mierda. Y por eso he elegido, y he sido yo. Y no te he elegido a ti y créeme que es una de las putas peores decisiones de mi vida, pero ¿qué? ¿Me aíslo en el infinito para ti? No quiero. Porque sí, hay más personas que necesito a parte de ti. Incluso, a veces, más.

Y que insultes y juzgues a una de ellas me supera. Porque no, no me da la gana de que también decidas como de mal o bien está esa persona y porque hago las cosas que hago por ella y te joda que no las haya hecho por ti. Y no pienso dejar que le hagas daño, igual que no dejaría que ella te lo hiciera a ti. Pero, joder, si la conocieras, sabrías exactamente porque hago las cosas que hago por ella. Y que la utilices para hacerme daño me revienta. Porque ya sé que, en el fondo, te da igual quien sea, pero no, en ese momento y a esa persona en concreto, no.

Así que has decidido que se acaba, sin contar conmigo, porque, en verdad, tenemos muchas cosas de las que hablar y eres una cobarde. Así que yo también decido que se acaba, aunque cada fibra de sensibilidad que me queda hacia ti (que son muchas) me diga que no. Aunque mi subconsciente piense que mi  reciente aversión a la existencia sea más difícil de superar si no estás (o estás pero no nunca más para mí).

Pero, aunque sea una mierda, es lo que hay y si en algo soy experta en aprender a vivir arrastrando mierda hasta que se cae. Así que espero que te caigas de una puta vez y no tener que arrastrarte más.

martes, 4 de diciembre de 2012

No te quiero ver llorar


Ver llorar no es nada fácil. Cuando tengo entre mis brazos a una persona que me importa y siento como llora, como sus lágrimas me caen a la ropa… es uno de los momentos más difíciles. Sentir por entero lo que siente esa persona y que me agarre tan fuerte que me asuste, porque cuando lloro siento como que alguien ha decidido apagar las luces sin pensar que yo me iba a quedar a oscuras. Y estoy sola. Porque se las consecuencias de llorar y no tener la fuerza de alguien que decida abrazarme. Porque intentar ser esa fuerza que haga que no sienta esa tristeza que le ahoga, es tan difícil, que me pregunto si tuve la fuerza suficiente. Pero ese miedo es porque no la tuve para mí. No tuve la fuerza suficiente para mí.

Y creo que en ese momento me inventé fuerzas de la nada. Y fueron todas para esos ojos tristes. Y me hace sentir bien. Me hace sentir bien que alguien sea capaz de sacarme fuerzas de la nada. Y me hace sentir bien que por lo menos no fui el desastre que soy conmigo misma.