domingo, 15 de diciembre de 2013

Porque al fascismo se le combate, no se le teme

Me han dicho que no debo de tener miedo al fascismo, porque al fascismo se le combate, no se le teme. Y he programado mi cuerpo y mi cerebro para que así sea, porque el fascismo no pasará. Y sé que seré la primera que tire una piedra contra esos desechos que se hacen llamar personas.

Pero no puedo evitar tener miedo. Toda mi juventud me han dicho como tengo que comportarme, que puedo sentir o no. Que las personas que luchamos no debemos tener miedo, que podemos hacer de todo, desde pelear contra la policía hasta pegar dos puñetazos a cualquiera que intente darte una paliza por tu manera de pensar. Que un día agarraré un fusil y me pondré en el frente de una guerra, y tengo que hacerlo sin que me tiemble el pulso.

 Siempre me han dicho que tengo que ser fuerte, que no debo de tener miedo.

Pero ya estoy harta de no tener miedo, o de negar que lo tengo, porque sí, estoy acojonada. La extrema derecha, el nazismo, el fascismo, me violentan, me asustan.  Me asusta mucho una ideología que mato a millares de personas en España y millones en Alemania, personas que todavía no han visto reconocido su asesinato político y siguen enterradas en cunetas. Me asustan esas personas que piensan que la raza o el color de piel determinan tu posición social o de poder. Me asustan esos chavales que son capaces de apuñalar a personas en el metro, o en mitad de la calle, simplemente por tener una ideología contraria a la suya.

Porque tengo miedo de recordar los ojos llenos de lágrimas cuando mi abuelo me contaba que el franquismo asesinó a sus padres. Porque tuve miedo cuando, el 15 de junio en Bilbo, tuve a José Ignacio Irusta Sánchez a dos metros de mí, respirando en mi nuca. Lo tuve, y mucho. Al igual que tengo miedo que Respuesta Estudiantil vaya creciendo poco a poco en Navarra, y que llene las calles donde he crecido de odio y violencia. 

Porque a mí un nazi de dos metros de alto con una navaja en la mano no me asusta, ni él ni lo que pueda hacerme, me asusta y me acojona  que ese nazi de dos metros pueda salir impune y pueda seguir propagando una ideología que lo único que hace es destruir y asesinar a personas sin ninguna consecuencia.

Yo no tengo miedo por mí, tengo miedo por la libertad. Y por eso ejerzo mi derecho a tener miedo.

Un abrazo de lucha inmensa para los compañeros y las compañeras asesinadas por el fascismo.






viernes, 29 de noviembre de 2013

Mi menstruación no es odor fresh

Hoy, por cosas de la naturaleza, me ha bajado la regla, lo cierto es que, como proceso natural de mi cuerpo, me pasa muy a menudo, mensualmente para ser más concreta. Para aquellas personas despistadas que todavía no tienen claro en qué consiste la regla, os lo explico: la regla, (o la menstruación), es el sangrado que las mujeres tenemos cuando un óvulo es expulsado del ovario.

Uno de los componentes de la sangre menstrual (y de la sangre en general), hasta donde yo sé, es el hierro. El hierro huele fuerte a hierro, y la regla también, huele a hierro, a sangre, porque es lo que es, sangre. No es un bosque de flores silvestres que huele a ambientador de baño.

Yo iba con mi regla y mi olor a sangre en la entrepierna de los pantalones, y llegué a clase, dónde, no queda de más decirlo, la conciencia feminista de algunas personas está dónde a Toni Cantó le amargan los pepinos. Y me senté en mi sitio, y no, para ese momento, la regla no había dejado de oler a regla… ¡qué cosas!

Una persona de clase me pregunta: “Uxu, ¿estás con  la regla?” a lo que yo, amablemente, respondo que sí. La respuesta: “Es que tía, te huele un montón. Han sacado unas compresas olor fresh de esas que hacen que no huela”. Creo que no alcanzáis a imaginar mi nivel  estupefacción. Creo que podría haber invocado un castigo feminista en toda… regla, pero decidí no entrar y responder que no notaba nada, totalmente cierto, porque yo no me huelo a nada malo. PERO obtuve una respuesta igual o peor que la anterior: “Ya, pero las demás sí que lo olemos ¿eh?, que no es algo agradable, guapa.”

¿Perdón? ¿odor fresh? ¡¿se supone que tengo que evitar que se note que tengo la regla o cómo es esto?! Es como decir, tú no tienes que preocuparte de lo que quieres, sólo de no decepcionar las expectativas ajenas, que consideran que eres una chica decente, que se compra compresas odor fresh para que la regla no se note.

Todo esto me recuerda a esa absurda campaña anti olor menstrual que encabezó Evax hace unos años, esa preciosa campaña que decía “¿A qué huelen las cosas que no huelen?” ( http://www.youtube.com/watch?v=d-p8FxFS1_M ) o esta “Noticia bomba” también de Evax ( http://www.youtube.com/watch?v=IichfMKd9qQ ).

Ya me han dicho, a lo largo de toda mi vida, como tengo que sentirme cuando menstrúo. Qué la regla huele mal y que tengo que tapar el olor de la menstruación, de la sangre, porque esa sangre es producto de un pecado. Y ese pecado huele mal.

Nuestra sociedad tan tecnológica y sofisticada sigue siendo completamente analfabeta en el concepto social y cultural de la menstruación. De hecho, a más civilización, más se pretende ocultar o manipular el estigma de sangrar con todo un arsenal ideológico que apesta a moral judeocristiana y a capitalismo, que suelen ir de la mano en esto de hacer patriarcado.

La visión judeocristiana del mundo que inspira la civilización occidental considera que el cuerpo y la sexualidad, representados en Eva, son responsables de la caída de la humanidad. Así que no es precisamente admiración y respeto lo que se siente por nuestro cuerpo.

La mayoría de mujeres interiorizamos que hay algo fundamentalmente mal en nuestro físico, sino ¿cómo se explican los elevadísimos índices de cirugía estética? La sociedad nos ha empujado a creer que nuestros olores, nuestras formas y procesos naturales son inaceptables, que nuestro cuerpo es esencialmente sucio y que necesitamos vigilancia constante de limpieza y frescura para no ofender. Prueba de todo esto son los anuncios de televisión que emiten mensajes para reparar nuestro cuerpo: desde la crema talones-agrietados hasta las canas, pasando por la celulitis, la piel de naranja, la higiene intima, las benditas compresas odor-fresh, desodorantes, miles de colonias, ¿necesito seguir?

Esta denigración de nuestro cuerpo ha sido la causa de que muchas mujeres tengan miedo de sus procesos naturales o sientan repugnancia por ellos. Y este miedo ha favorecido la sumisión a la medicalización de las funciones naturales. Toda nuestra sociedad nos mantiene desconectadas de lo que sabemos y sentimos sobre nuestro cuerpo.

Pues ya basta, exijo mi derecho a pasear mi menstruación libre, porque no pienso ser participe del modelo antimujer que pretende crear el patriarcado, mujeres objeto, mujeres sumisas, mujeres controladas, mujeres medicalizadas.


¡POR UNA MENSTRUACIÓN LIBRE Y CONSCIENTE!


domingo, 10 de noviembre de 2013

Declaración de amor

No sé exactamente con quien debería enfadarme, lo que sí sé es que mi pelirroja (un mí de cariño, nunca de posesión) llora, sufre y a veces hasta se esconde. Ojalá pudiera coger todos esos miedos y todos esos fantasmas y llevármelos. Pero no, no le dejaría demostrar lo valiente que es, y eso es injusto. Por eso tengo que quedarme aquí sentada, confiando y apoyando a esa fuerza que sé que tiene y que algún día derrotará todo esto. Así es como me hago yo también valiente.

Ay cariño, si vieras la de cosas buenas que veo en ti, lo mucho que me haces reír y olvidarlo todo en nuestras conversaciones interminables… que a veces son la mejor terapia. Gracias por eso.


Mi pequeña pelirroja, esta es mi declaración de amor para que no te sientas hoy tan sola.

De tu prometida favorita, en un ataque de sinceridad.

lunes, 14 de octubre de 2013

Comunicado por el cierre en Facebook de Feministas Ácidas

Facebook ha decidido cerrar la página de Feministas Ácidas por "Contenido Inapropiado", por lo que deduzco que denunciar el machismo es inapropiado. Una vez más, las autoridades responsables de revisar los contenidos publicados en Facebook vuelven a censurar una lucha contra la opresión y la violencia patriarcal, demostrando que prefieren que Nissan, Dove o EasyJet puedan publicar contenido que hace apología de la violencia machista. Y cito eso solamente aún sabiendo que la cantidad de contenido machista que podemos encontrar por Facebook es ilimitado.


Es incomprensible, o no tanto, parece, que todavía puedan circular banderas nazis, franquistas y demás simbología, y una compresa con sangre menstrual sea de una gravedad mucho mayor que algo que hace apología a sistemas dictatoriales y fascistas que destruyeron (y destruyen) la vida de millones de personas.


Facebook es cómplice de la violencia machista.


Facebook es una institución patriarcal que se dedica a denigrar y censurar la lucha por la igualdad y la emancipación de las mujeres.

Facebook es cómplice de perpetuar un sistema opresor.


¡TODAS SOMOS ÁCIDAS!


jueves, 3 de octubre de 2013

AMOR ROMÁNTICO, PRÁCTICAS AFECTIVO-SEXUALES Y VIOLENCIA DE GÉNERO

Hace pocos días tuve la oportunidad de acudir a un seminario sobre el amor romántico, de cómo el amor se construye a raíz de unos valores ensalzados por la sociedad patriarcal y las consecuencias que produce esa construcción en la mentalidad de la gente, en su visión de cómo tiene que ser el amor.

Nos hablaron de dos puntos clave para la construcción de un amor influenciado por la cultura patriarcal: el sentimiento de pertenencia (o posesión) y la necesidad. La pertenencia o la posesión, son conceptos básicos, sentir que la otra persona te pertenece, que es tuya, como las extremidades de tu cuerpo son tuyas y no de otra persona; y el sentimiento de necesitar de la otra persona, de depender, de pensar que tu vida está incompleta si esa persona no está en tu vida.

El modelo cultural de amor romántico implica una renuncia personal, un olvido de quiénes somos y una entrega total que potencia comportamientos de dependencia y sumisión. Esta idea se ha ido transmitiendo a través de la historia, generación tras generación, posiblemente mostrando algunos rasgos de “evolución”, pero en el fondo, la idea sigue siendo la misma: la dominación.

Actualmente, cuando hablamos de dominación, debemos de tener claro que la dominación que existe, de manera generalizada, nace del constructo social y de la idea de que los hombres están por encima de las mujeres. Este modelo de dominación se representa a través de la violencia estructural contra todo aquello que nace propiamente de los cuerpos mujer. Rasgos, actitudes, lenguaje (verbal y corporal)… todo esto está expuesto al exterior, y es el patriarcado quien  mira, juzga y agrede violentamente. El amor romántico es, en este sentido, un ideal mitificado por la cultura, pero como vemos, con una gran carga machista, individualista, y egoísta.

A través del amor romántico se nos enseña a relacionarnos, a reprimir nuestra sexualidad y orientarla hacia una sola persona. A través de las ficciones que creamos, aprendemos cómo debe de ser un hombre, y como debe de ser una mujer, y se crean modelos de masculinidad y feminidad, así como actitudes relacionales. Estas actitudes relacionales se basan en muchos factores históricos, sociales, políticos y económicos, que reproducen muchas actitudes machistas.

Lejos de presentar una perspectiva que otorgue a la mujer una posición de completa subordinación a las estructuras sociales, las ideologías patriarcales y los hombres, no significa que no podamos empoderar nuestra autonomía en este mundo amorcéntrico, y podamos decidir cuándo enamorarnos, de quién, y cómo queremos que esa relación funcione. Pero, por desgracia, el machismo sigue inherente entre nuestras prácticas afectivas y, además, con grandes herramientas que lo mantienen, como, por ejemplo, los medios de comunicación.

Es evidente que los medios se sirven de los estereotipos sexistas para perpetuar la dominación y establecer unos roles de pareja que responden, a su vez, a unos intereses económicos y políticos. Un  ejemplo claro de ello es la cultura de las princesas y los príncipes (como digo yo) y, en consecuencia, producciones cinematográficas o programas de televisión exclusivos para mujeres. Y ahí, de una forma sutil, simbólica (a veces no tanto) nos inculcan dentro de nosotras el prototipo de mujeres que parecen representar la liberación de la mujer en todos los sentidos, concretamente en el afectivo-sexual, que es al que casi el 100% estamos ligadas. Porque parece que las mujeres no podemos pensar en otra cosa que en enamorarnos.

Todo esto me recuerda a esa frase que dijo Kate Millet, “lo personal es político”, no podemos obviar el hecho de que todas estas reproducciones sobre estereotipos relacionales que recaen en el hombre y la mujer, hacen un efecto directo en las relaciones sociales, y sobre todo, en las de pareja. Por eso no es cierto eso de que las relaciones son privadas, no cuando vemos signos de violencia patriarcal en ellas. Como feminista y radical no puedo obviar las actitudes machistas en las parejas y dejarlas pasar. No es un ámbito privado, ni personal, es un frente, es política.

Estos roles, los papeles que el hombre y la mujer han ido adquiriendo durante el curso de la historia, se han ido afianzando poco a poco, y a pesar que la mujer ha avanzado ligeramente en algunas facetas, no podemos, ni mucho menos, decir que el machismo está en vías de desaparecer. En este sentido, las actitudes sociales se traspasan al ámbito relacional, a la relación en las familias, de amistad y de pareja, sutilmente, sin que nos demos cuenta.

Estas son solo unas pocas ideas sobre las manifestaciones machistas encontradas en el amor romántico heteropatriarcal, pero, como radicales, no podemos dejar pasar por alto su relación, no son ideas aisladas, todas nacen de un mismo lugar. Con prácticas amorosas con esquemas de tinte machista como ese inevitable “sufrir por amor” y mitos que las caracterizan como eternas, por encima de la razón y producto del "destino", una relación de violencia fácilmente puede estar encubierta.

Y cuántas cosas hemos visto hacer en nombre del amor… Perdonar lo imperdonable, aguantar lo inaguantable, mentirse a unx mismx...Si tuviéramos una sociedad preocupada por la necesidad, cada día más, del feminismo, y en consecuencia, de la lucha contra la sociedad patriarcal, ninguna persona comenzaría una relación sabiendo las consecuencias que se producen sobre las personas que la sufren.

Todo esto tiene un fin, un resultado, que se llama maltrato. El esquema de las relaciones de sumisión y dependencia acaban en maltrato físico, psicológico o ambos por igual. Una conducta de superioridad siempre tiene que alimentarse más y más, los maltratadores viven por y para ese esquema de amor romántico. Incluso los asesinatos por violencia de género son una consecuencia de esos esquemas de amor romántico, al igual que los suicidios de los maltratadores. El sentido de la vida de estos agresores era dominar a una mujer. La ideología de dominación que origina y mantiene la violencia machista hacia la mujer también explica el suicidio de los agresores. Asesinan por machismo y se suicidan por él.


Esta imagen es un resumen visual bastante bueno sobre la progresión del maltrato.


Tenemos que convencernos que ningún acto de violencia es fortuito, no es un hecho aislado, ni pasa por alguna causa externa. No nos dejemos engañar, no nos despreocupemos, no lo justifiquemos, la violencia machista siempre se ejerce por voluntad propia. La violencia de género es el heteropatriarcado, el sexismo, el machismo por excelencia. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Insana

No ha pasado tanto tiempo desde que di por terminada esa relación. Tan desequilibrada, tan irracional. Pero me mentí a mi misma intentando hacerme creer que mi rabia era mayor que todo lo que la quiero. He dejado pasar los días, intentando olvidar. Fracasando totalmente.

Verle cada vez que tengo que ir a cualquier parte era arriesgado, alocado y terrible. Evitar el acercamiento ha sido imposible, ella me ha buscado y yo me he ido dejando encontrar poco a poco, a propósito, porque en el fondo era lo que quería. Ahora me he dado cuenta.

Estaba tomando café, como hace todas las mañanas, en la cafetería, siempre media hora antes de entrar en clase, con todos los apuntes desperdigados por la mesa. Los mira, como viendo algo en ellos que yo nunca seré capaz de entender. Y sonríe. Y yo entro, intento mantenerme firme, pero sé que sabe lo que pienso en cada momento. Le saludo, y le sonrió, y ella me mira como buscando algo más, con esos ojos que me vuelven loca. Cuando espero en la barra, tengo unos impulsos irrefrenables de darme la vuelta y joder, mirarla, porque es guapísima.

Me voy rápido porque me pongo nerviosa, muy nerviosa, cada vez que tengo que estar en un espacio tan cerrado con ella, porque en el fondo me encantaban los espacios cerrados con ella. Todo en contradicción, pero yo soy mucho de eso, de contradicción continua.

De repente me agarran por el hombro, me doy la vuelta, con la sensación de saber quien me ha vuelto a buscar y ha conseguido encontrarme. Otra vez. Me agarrado con sus ojos y yo me he quedado mirándola, porque a pesar de intentarlo, no puedo evitarlo.

Me declaro culpable.

Y de pronto, y sin hacer caso a nada más que no fuese mi deseo, he enredado mis dedos con los suyos y la he acercado hacia mí. Me sentía tan bien, tan segura otra vez. La echo tanto de menos, pero creo que no me he dado cuenta de cuánto hasta este momento.

-         -  Nos vamos arrepentir - le he dicho.
-          -Nunca me he arrepentido de ti.


Me ha besado, y yo he respondido de una manera tan hambrienta que pensaba que iba hacerle daño. He subido mis dedos hasta su cuello, apretándola cada vez más cerca contra mí. Mi boca estaba sobre la suya, caótica, salvaje, imparable. Todas las desastrosas y complicadas emociones por las que hemos pasado desde que nos separamos desaparecían, mientras me estaba ahogando en la loca y compulsiva necesidad de estar con ella.

viernes, 13 de septiembre de 2013

El HOMBRE DE NEGRO

Suena Ghost ryders in the sky y tengo un regusto nostálgico de aquello que fue esa leyenda que ha estado presente desde que tengo memoria. Ayer, exactamente hace diez años, murió esa leyenda, una de las más notables de la música. Estoy hablando de la leyenda del hombre de negro, de Johnny Cash.


Cuando me hablan de las leyendas del rock, o de la música en general, siempre se me vienen a la cabeza cantantes como Jim Morrison, Janis Joplin, e incluso la reciente Amy Winehouse. Cantantes que vivieron intensamente sus carreras, que derrocharon talento en cada escenario, pero que el abuso de las drogas acabó por llevarles a la perdición. Lo que suele decirse, una vida corta pero intensa. Cantaron su historia, ahora sólo son leyendas que han dejado todo un legado a sus pies. Sin embargo, cuando hablo de Cash, no puedo hablar de una leyenda corriente, Johnny Cash es leyenda porque sobrevivió, porque no se dejó matar por el tiempo, ni por el olvido.

Johnny Cash nació en Arkansas en febrero de 1932, sobrevivió a la muerte de su hermano mayor, sumado al infinito desprecio de su propio padre y a una infancia marcada por el trabajo y la pobreza. A pesar de todo eso, compuso su primera canción a los doce años y cuando tuvo oportunidad de abandonar su nido, se alistó en las fuerzas aéreas, y pudo aprender a tocar el piano, la guitarra y la harmónica de manera autodidacta. Un tiempo más tarde Sam Phillips, quién fuera el descubridor de Elvis Presley, lo descubrió tocando en una radio local y lo lanzó al mundo de la música con Cry, cry, cry. Con ella consiguió ocupar el primer puesto en las listas de country.

Cash pasó la mayor parte de su carrera en la carretera, llegando a dar 300 conciertos en un solo año. Ese ritmo acelerado, ese continuo ir venir de un sitio a otro, recorriendo Canadá y EEUU, provocó su caída en las anfetaminas y el alcohol, el divorcio con su primera mujer, y una caída libre de su éxito hasta el suelo. Es aquí cuando Johnny Cash empieza a ser consciente de la dura realidad de la pobreza en América, de los inmigrantes, los pobres, los invisibles y es justo cuando comenzó a utilizar muchas prendas de color negro... Tiempo después lo detuvieron en la frontera de México intentando pasar anfetaminas de contrabando y fue condenado a unos meses de cárcel.

Muchos estaban seguros que ese sería el final del rey del country, que dejaría un bonito cadáver, ahogado por la melancolía, el alcohol y las anfetaminas. Suerte que June Carter, hija de la familia Carter, una de las familias pioneras en música country, lo rescató y con mucho esfuerzo y mucho dolor le ayudó a recuperar su vida y superar sus adicciones. Algo que les unió para siempre y se consumó en un matrimonio que duraría 35 años, hasta la muerte de June en 2003.

Ese mismo año, en 1968, se dio un hecho sin precedentes en la música, un concierto en la cárcel de Folsom (California). Un concierto al que la discográfica (Columbia Records) se negó, pero Cash fue contundente, “actuaré en la prisión de Folsom con June y los chicos, escuchen la grabación, si no les gusta, tírenla”. Cash llegó a la penitenciaria estatal de California dispuesto a ofrecer el concierto de su vida. Y cumplió. La cinta, lejos de alimentar la basura, pasó a la historia convirtiéndose en uno de los discos con más repercusión de la época, desbancando a los Beatles. Columbia Records tuvo que aceptar su error: tocar en la cárcel ya no parecía tan mala idea.

Así comenzó la rueda, y Johnny Cash se extendió por todo el territorio americano como la espuma. Aprovechando ese tirón, él y June, se convirtieron en unos defensores a ultranza por los derechos civiles de los presos y los nativos americanos, y denunciaron la pobreza que había detrás de esos barrotes, tanto fue, que cuando Johnny Cash conoció a Nixon y éste le pidió una canción con una letra muy contraria a las ideas de Johnny, éste decidió cantar Man in black, no sin decirle antes que debía cambiar las leyes penitenciarias, dejándolo en ridículo. También repetiría formato de concierto en la penitenciaria de San Quintín aún a pesar de las voces críticas de los conservadores republicanos.

Cash nunca le dio importancia al aspecto económico de su carrera pero lo cierto es que consiguió vender cerca de noventa millones de álbumes en sus casi cincuenta años de carrera. Nunca le faltó público. Y nunca le fallaron las fuerzas. Compuso más de 2000 canciones, ganó 11 premios Grammy y fue uno de los tres únicos músicos admitidos en más de un «Hall of Fame». Él nunca reclamó el trono, precisamente porque era suyo. Así lo dijeron siempre sus canciones y así lo dicen hoy. 

Johnny Cash, el Hombre de negro, la leyenda de la música country, el cantante de los olvidados, aquel que en sus más de 60 años de música ha compuesto temas dedicados a los indígenas, vaqueros, granjeros, convictos, desheredados… y es una de muchas de las razones por las que mi admiración pasa a ser personal y no sólo musical. Desde estas líneas quiero transmitir mi pequeño recuerdo a uno de los hombres que ha marcado mi vida y ha conseguido aliviarme en los momentos más duros. Uno de mis referentes en cuanto a entrega musical, y un ejemplo de honestidad y superación. Gracias, Johnny.


lunes, 26 de agosto de 2013

Amstel, publicidad y patriarcado

Ante el revuelo que ha creado la campaña de Amstel, me veo obligada a gritar muy fuerte que, una vez más, el patriarcado vende. La única razón de #VerdadesComoCañas, el nombre de la campaña, es aprovecharse de esos estereotipos sexistas contra los que tanto nos cuesta luchar día a día, y no solo eso, si no que ayuda a perpetuar el sistema patriarcal en el que nos vemos inmersxs.



Utilizar el machismo y el sexismo como estrategia de publicidad no es nuevo, si buscáis por google tendréis muchos ejemplos. Lo realmente grave de todo este asunto es que una campaña de publicidad pasa por muchas manos  y controles de contenido antes de poder ver la luz, es preocupante que después de un proceso así nadie haya tenido la decencia y la integridad de impedir que una campaña de este tipo haya tenido permiso para lanzarse. Esto es lo que he pensado en un primer momento pero, ¿sabéis que pasa?, hace mucho que deje de ser ingenua y sé perfectamente que nadie ha movido un dedo porque, por muy machista que sea la campaña, ellxs habrían querido que fuese todavía más, ¿por qué? Porque el patriarcado vende y lo saben.

Es ahí dónde está el verdadero problema de esto, la gente acepta que la controversia genera publicidad (paso lo mismo con el anuncio de Loewe), pero es precisamente por eso por lo que se lanzan esas campañas, porque saben que el machismo genera controversia y a ellxs, beneficios. Ya no se trata de que el machismo se entienda muchas veces como algo natural, la cosa va de qué se agarra esa desigualdad entre hombres y mujeres, sabiendo las consecuencias que provoca el machismo, y se utiliza para dar publicidad a Amstel (y por tanto, beneficios).

Por no hablar también de la influencia de la publicidad en la sociedad, recuerdo que había un anuncio llamado “AUTOCONTROL, trabajamos por una publicidad responsable” (http://www.youtube.com/watch?v=vF0FWpSndF0) que decía cosas muy cucas. He investigado un poco y resulta que con este objetivo, los principales anunciantes, agencias y medios de comunicación, crearon en 1995 esta asociación sin ánimo de lucro, que se encarga de gestionar el sistema de autorregulación publicitario español. Y yo me hago una pregunta, ¿es legal publicitar el sexismo y el machismo?

No quiero echar balones fuera, ni creo que la culpa tenga que recaer solamente sobre Autocontrol, está claro, sin embargo, ¿de qué sirve tener organizaciones que regulen la publicidad si cada vez que encendemos la tele o abrimos una ventana de internet, tenemos que encontrarnos con mensajes así? La única conclusión que saco es que el sexismo y el machismo son legales, legales porque como en cualquier gran empresa producen beneficios para unos pocos y generan opresión para los demás. Aunque, bueno decir que a esa conclusión ya había llegado mucho antes.


Esta campaña no es más que otra prueba de cómo el patriarcado camina a sus anchas por nuestro país desde hace muchos años. Ha habido muchas, y viendo el panorama actual, habrá muchas más campañas de este tipo. Pero no hay que tirar la toalla, eso nunca. El feminismo lleva dos años haciéndose muy fuerte, y cada vez más personas se dan cuenta de lo importante que es para hacer que la sociedad sea igualitaria. Por mucho que nos hierva la sangre con éstos temas, tenemos que seguir oponiendo resistencia, porque nuestra lucha no es una utopía.

viernes, 23 de agosto de 2013

Feminista invisible

Va a hacer un año ya desde que me hice interina de la Casa de las Mujeres, aunque tiene muchos nombres porque no es una organización consolidada, solo somos un grupo de mujeres con ganas de hacer lucha, pero ese nombre es el propicio, ya que dentro de esa casa se encuentra mi familia, mis feminazis, a las que quiero y admiro. Dentro de esa caótica casa, existe una costumbre que se llama "feminista invisible" y que consiste en escribir unas palabras para la persona que te ha tocado. Un regalo precioso.
Los regalos se entregan en mano, pero como en verano vivo en la distancia y no puedo ir todo lo que me gustaría, mi feminista invisible se ha molestado en mandarme sus palabras. Me han emocionado tanto que las he tenido que transcribir, solamente para devolver la inmensidad del cariño que he sentido cuando la he leído... Así da gusto ser feminista.

La conocí con el pelo muy largo, muy rizado y muy bonito, como toda ella, preciosa. No voy a entrar a juzgar su aspecto físico, pero que me metan un clavo ardiendo por la vagina si no es una de las personas, que por dentro, es de las más preciosas que he conocido.

Recuerdo perfectamente el día que puso su primer pie en nuestra casa (Emakumeen Etxea, por si quedaba alguna duda), con una sonrisa medio tímida medio provocadora al mismo tiempo, la mirada perdida, pero con los pies muy firmes a pesar de pisar un terreno pantanoso y desconocido. Por aquel entonces yo me dedicaba a atender el mostrador, y recuerdo que no pude analizarla, desprendía un aire que despertó mi interés y mi curiosidad, y me quedé mirándola un buen rato mientras se dedicaba a leer y mirar muchos de los folletos y revistas que tenemos a la entrada. Después de unos minutos, me dijo “quiero ayudaros a sacar esta lucha adelante”, nunca olvidaré esas palabras.

Nos revolucionó a todas, nuestra media de edad era de 25 años, y ella llegó con sus 21 recién cumplidos y un discurso tan radical  que ojalá hubiera tenido yo a su edad. Nos recordó porque estábamos ahí y porque queríamos luchar, y más que un soplo de aire fresco, fue una patada en la boca que nos despertó del letargo al que a veces nos sometemos las feministas en nuestra incapacidad de abarcar todo lo que nos gustaría.

 Poco a poco paso a ser una de nosotras, nos contó su historia, sus miedos, todo aquello que le oprimía el pecho y todas las decisiones que le habían llevado hasta ahí. Esas conversaciones hasta altas horas de la noche, tiradas en la concha, con un montón de cerveza, las recuerdo, cuando nos contó la parte más dura de su vida, su espina clavada (esa que tenemos todxs) y nos dejó ver parte de su corazón. Algo que agradezco enormemente, ya que no es algo que abunde demasiado en ella. Todos esos muros, todas esas batallas internas que tiene, a las que no nos deja entrar.

Mi palabra preferida para referirme a ella es compromiso, creo que es su segundo nombre. Aunque, neska, a veces demasiado. Todas esas crisis feministas, toda esa frustración, toda esa rabia que acumulas, tienes que aprender a manejarlas, date un espacio para liberarte, porque la lucha tiene muchos efectos letales. Entiende que todo va a ir muy despacio, no seas impaciente. Y reina, estamos aquí para ayudarte, somos tu familia, exprésate, eres libre.  

A día de hoy, puedo decir, que al igual que yo a ella, he pasado un año inigualable, lleno de feminismo liberador, compañerismo, alcohol, muchos debates y mucho amor. Este nuevo año se presenta mejor, se presenta difícil y duro. Pero seguiremos en la brecha, y por supuesto que Uxue, mi compañera, mi amiga, mi familia, seguirá en ese precipicio.

Me encantaría contestarle pero las normas son las normas (y más cuando las dice una feminista), así que dejo esa respuesta contenida en nuestra primera foto, de precarias, feministas precarias y borrachas. Ane, eres un ejemplo para mi.





sábado, 17 de agosto de 2013

Más bien necesidad

Te quiero. Te quiero bastante más de lo que puedo soportar. Tenía un montón de planes para ti. Tenía un montón de canciones que hablaban de ti. Llevo meses enamorada de ti, que te quiero y que no quiero nada más que incluirte en mis planes. Quería odiar más manías tuyas, coleccionar situaciones que me recordasen a ti o compartir la frase de ese libro que no podemos dejar de leer.

No quería que fueras nada mío, yo quería que fueras libre, que te fueras pero que supieras que siempre tenías un lugar al que volver, porque creo que lo más valiente es saber que la persona a la que quiero tiene que irse a veces, que tiene planes, que tiene sueños que tal vez no tengan nada que ver conmigo y que yo quiero que los haga.

No te he querido desde el principio, pero si quiero el tiempo que me has dado. Estoy enganchada a todos los momentos en los que me has hecho creer que merecía alguien como tú. Estoy enganchada a tu inestabilidad, a tu mala hostia, a tus celos, a tus mensajes cuando te emborrachas, a tus lágrimas de rabia y a tus despedidas. Te quiero. Te quiero y nunca he querido a nadie como te querido a ti y sé que nunca voy a querer a nadie de la manera en la que te quiero a ti.

Me salvaste la vida. Apareciste en un momento en el que necesitaba que alguien estuviera conmigo. Y te quedaste, conociste lo peor de mí. Mis fantasmas, mis monstruos, mi oscuridad más absoluta y mis muros más infranqueables. Y te quedaste. Y cuando te llamé el día que no quise volver a levantar la cabeza, apareciste como si yo fuera importante. Y me ayudaste a salir de allí.  Y creo que por eso es por lo que más te quiero.


Te has llevado ese pedazo de mí que tanto miedo tenía a perder. Dejé de ser yo y te lo di, me perdí a mi misma y te lo llevaste. Y me has dejado aquí, necesitando de ti.

martes, 6 de agosto de 2013

DEPILARSE O NO DEPILARSE, ESA NO ES LA CUESTIÓN.

Creo que no recuerdo cuándo fue la primera vez que me depilé, por lo menos, no el momento exacto, sólo recuerdo que los adultos de mí alrededor, sobre todo las mujeres, lo veían como una transición a la vida más adulta, cómo si por quitarme cuatro pelos iba a ser más madura. En ese momento no pensé porque tenía que depilarme o porqué lo considerado como femenino tenía que ser ausencia de vello corporal. La verdad es que me depilé y punto, ya era mujer. (Mi prematuro primer periodo fue a los nueve años, por tanto, según dictan las normas sociales respecto a los roles de género, con nueve años ya era “mujer” casi entera).

Esa transición fue extraña, dejaba la inocencia y comenzaba la adolescencia, como “mujer”. Claro, todo esto suponía que las tetas me habían crecido, (a veces llegué a pensar que más de lo que me gustaría, pero ese es otro tema) y mis hormonas estaban empezando a dispararse. Recuerdo muy bien la publicidad de aquellos años, cómo me aplastaron la moral todos esos mensajes que me decían como tenía que ser, cómo debía comportarme. Fue una etapa realmente dura para mí. Me explico.

Yo era, básicamente, lo opuesto a una adolescente mujer, (que no digo que dejará de ser más o menos femenina por eso, pero en ese momento no tenía la capacidad crítica que tengo ahora), y me rebelé. Crecí en la calle, desperdigada, era la típica con dos millones de moratones y cincuenta raspazos, mi mejor amigo era un chico y jugábamos a cosas de “chicos” (o lo que se entendía en ese momento por eso), me gustaba jugar a la play, a Alone In The Dark sobre todo, y nunca coleccioné cartas de olor. Siempre me vestía en chándal o en vaqueros, camisetas de tirantes (porque otro de mis rasgos no femeninos era sudar mucho), y creo recordar que no me puse un vestido en toda mi adolescencia. Jugaba a balonmano, un deporte duro y bruto y mi espalda parecía la de “un chico” ya que rompía las costuras de las chaquetas. Y por supuesto, no cabía en los pantalones de la talla 36 de Bershka. Todo esto me dio un aspecto de chico-chica brutal. Siempre lo he parecido, un poquito andrógina, salvo por mi eterno pelo largo, que creo que era mi deseo de ser la “chica” que no podía ser.

Llegué a pensar que era una marimacho, como se me decía por aquel entonces, y creo que me comportaba como tal porque necesitaba una identidad, algo con lo que decir al mundo que no quería ser lo que los demás me decían, aunque eso me supusiera muchos enfrentamientos contra todo lo que suponía el ser mujer. Lo sufrí mucho, en silencio, porque, desde luego, como yo, no había muchas. Supuso romper la relación con “mi cuadrilla” en la que no me sentía identificada, y en la que no encajaba. Y me quedé sola, aunque mi nivel de amor propio creció como la espuma. Y lo agradecí enormemente. Fue una etapa en la que me miraba al espejo y veía una Uxue a la querer y a la que respetar. Y era feliz.

Seguía depilándome, eso no cambió. Con la creciente autoestima empecé a feminizarme sin darme cuenta, empecé a ir a Breshka y esos lugares (aunque seguía sin encajar en la talla 36). Empecé a ser más “chica”, pero con mis toques de rebelión marimacho. Lo cual confundía mucho a los demás, pero me gustaba jugar con esas dos facetas.

No sé en que momento se acabó la adolescencia y empezó la madurez. Creo que he empezado a ser realmente madura con 20 años, cuando me declaré feminista por primera vez. Hasta entonces mi experiencia con los roles de feminidad ha sido muy movidita, ahora estoy liberada, ahora disfruto de mi feminidad no impuesta por nadie sino decidida por mí. Y es maravilloso.

No he hablado de la depilación, que es para lo que había venido aquí, ya lo sé. Pero he creído conveniente explicar el proceso que he vivido como mujer para que os deis cuenta de que los procesos sociales de género que vivimos son importantes y marcan muchas de las decisiones que tomamos como adultos respecto a esos temas. Como decía Simone de Beauvoir, no se nace mujer, se llega a serlo.

Depilarme o no depilarme. Llevo un mes sin depilarme, no es mucho tiempo, pero es romper una norma social, y eso nunca es fácil, por mucha conciencia que hayas tomado sobre el tema. Al principio estaba emocionada, la conciencia feminista que he ido cogiendo estos últimos meses es alucinante y me está dando una iniciativa que creía perdida. Acepté de manera muy natural el ir con mi pelo por la calle, enseñándolo, sin apenas notar los juicios callejeros. Para mí era normal, y era una vivencia corporal nueva y emocionante.

Todo eso cambió en el mismo momento en el que empecé a fijarme en las reacciones de los demás. En las miradas, en los comentarios y en los encontronazos. Me he sentido invadida muchas veces, pero siempre convencida de lo que estoy haciendo, eso sí. Claro, todo eso no es cómodo, ir por la calle y que te miren el 40% de las personas que pasan por allí, haciendo, seguramente, sus respectivos juicios de valor en silencio, no es cómodo. Aunque lo que me mata de verdad, son las miradas de desaprobación.

Haciendo un cálculo aproximado, los que más se fijan son los hombres, aunque supongo que eso viene de su supuesto privilegio de ir analizando a las mujeres en los espacios públicos. A muchos les incomoda, a otros no les importa porque me están mirando las tetas y no alcanzan a nada más, otros simplemente se sorprenden. Los hombres mayores se incomodan mucho, uno de los encontronazos fue con un hombre de unos cincuenta. La situación fue la siguiente: Yo iba tranquilamente en la villavesa, sentada en esos asientos de cuatro, él se subió dos paradas después de mí y se sentó en frente mía. Noté enseguida que empezó a mirarme de arriba abajo y yo, amablemente le dije qué estaba mirando tanto y me dijo: con esas piernas no ligarás con muchos chicos, no deberías ser tan dejada. Me quedé muda, a veces alucino con el privilegio con el que se ven algunos hombres a la hora de dar consejos sobre supuesta feminidad a las mujeres (aparte de imponerme un modelo heternormativo de sexualidad). Y suena absurdo, precisamente porque lo es.

Yo no pude quedarme callada, obviamente, y le contesté: Es curioso cuando los hombres intentáis imponernos la feminidad a las mujeres, os jode que haya mujeres que decidan no responder a vuestras reglas. Ahí fui yo la que lo dejó mudo. La conversación se acabó, el no volvió a mirarme y yo a él tampoco. Pero fue chocante y no paré de mirarme las piernas hasta bajarme de la villavesa.

La conclusión que saqué de esa situación fue que los pelos de las mujeres incomodan, tal vez porque a los hombres también se les ha impuesto un modelo de mujer, y esa es la única mujer que les puede gustar, todos sabemos que el patriarcado también oprime a los hombres. Eso es de lo que se trata. Otra de las cosas que se me vinieron a la cabeza es que la sociedad asume que la depilación es exclusivamente de las mujeres y que, los hombres que lo hacen son unos maricas o unas niñas, vamos, que como todo lo femenino es sinónimo de debilidad, está mal que un hombre adopte esas conductas.
En la última reflexión acabé cabreada, por una parte entendí que queda muchísimo trabajo en cuanto a romper roles de género, y por otra, que parece que a pesar de mis esfuerzos por hacerlo, se crean categorías para encajarme en otro rol. Vuelvo a ser una marimacho. Y eso me cabrea. Aunque al igual que mi lenguaje se ha apropiado de palabras como feminazi, puta, zorra y derivados, también lo está haciendo de la palabra marimacho. Esa es la pequeña diferencia. Cuando alguien te dice puta en su tono despectivo y tú contestas ¡y mi coño lo disfruta! Lx desencajas, porque ya no sabe dónde encasillarte y es un pequeño frente de lucha importante.

Por otra parte, están las mujeres. La reacción me ha sorprendido porque me he cruzado con muchísimas que van sin depilar y eso, la verdad es que me ha subido mucho la autoestima. Es interesante, porque a pesar de no depilarme me quedo mirando a las que tampoco lo hacen, como si para mí, esa visión tampoco encajase en la imagen que “deben” de dar las mujeres. Uno de esos momentos lo recuerdo con mucho cariño, pasó hace relativamente poco. Yo iba caminando por la calle, en mi mundo, con mis cascos y con mi música, cómo me emociono mucho no me entero de lo que pasa a mi alrededor y me choqué con una chica, cuando reaccioné y la miré vi que iba sin depilar y sin quererlo, ella también se dio cuenta, cuando nos miramos a los ojos sonreímos y nos disculpamos. Fue extraño, fue cómplice, fue mirarnos y pensar somos compañeras, fue, podría decir, bonito.

Cómo es lógico hay más reacciones, de desaprobación, a veces, incluso caras de asco, comentarios entre grupitos de “niñas” y no tan “niñas”, de todo. En algunas puedo adivinar lo que piensan, en otras no, pero eso casi nunca me molesta. Puede decirse que voy coleccionando reacciones, por eso no me paro mucho en este tema, porque creo que todavía me quedan muchas por ver y muchas experiencias que vivir, ya hablaré de ellas de una manera más desarrollada cuando lo crea más oportuno.  Todo eso sin olvidar todo lo que esto supone para mí y no olvidarme de que mis reacciones también hablan de prejuicios y roles que llevan mucho interiorizados.

Por eso la conclusión de todo esto no es el hecho de depilarse o no hacerlo, sino de ser libre y consciente de hacerlo. Unxs tendrán unas razones para depilarse y otrxs tendrán otras para no hacerlo, todas ellas respetables. Sin embargo, recomiendo la experiencia, el vivir tú cuerpo de otra manera, experimentar con él, dejarse llevar, ver que pasa… Explorar cosas nuevas.


Al fin y al cabo la feminidad la escriben las mujeres, ¿cómo podría yo decirle a una mujer con pene que un órgano corriente le define y le encaja en ciertos roles?, no podría, simplemente estaría encantada de ver como disfruta su feminidad con su pene al igual que yo disfruto de la mía con mis pelos. 

(Y a pesar que hablo mucho de feminidad, que también es un rol, ojalá un día nada fuera ni masculino ni femenino, simplemente fuera).


Feliz feminidad a todxs.

martes, 30 de julio de 2013

Mi feminismo

Ayer,  tuve una conversación sobre el feminismo y a la pregunta ¿qué es el feminismo? no supe acertar con una respuesta concreta, directa, que definiera de manera simple lo que engloba el feminismo. Supongo que es una pregunta que se lleva haciendo durante muchos años, por eso no quiero ser yo quién encasille una respuesta. Tampoco tendría sentido hacerlo.

Porque, sinceramente, no creo que podamos hablar de feminismo como algo que está escrito en alguna parte y eso es lo qué es, que no cambia, que no evoluciona. Precisamente, es esa complejidad dentro del cambio lo que nos impide formular una definición exacta del feminismo.

Y ¿qué es para ti el feminismo?, creo que esa es la pregunta más acertada para hacerle a un/a feminista. Si entendemos el feminismo como un proceso, nos daremos cuenta de que ningunx hemos nacido sabiendo sobre teorías de género ni sobre la opresión del patriarcado, incluso, muchxs (entre las que me incluyo), desconfiamos del feminismo en algún momento. Una vez que tomas contacto con él, la unión no se destruye, vas construyendo unos valores, unas ideas, unas teorías, vas debatiendo, te vas enfrentando, entras en contradicción muchas veces... vas haciendo una evolución. 
Dentro de este pequeño proceso evolutivo, te enmarcas en un contexto determinado, tu manera de ver el feminismo será diferente dependiendo de la cultura en la que crezcas, la familia que te críes, en tu situación económica, social, etc. Lo he dicho siempre, el feminismo que aplicamos en España no es el mismo que se aplica en África, y de alguna manera, sí que lo es. Es por eso que en estos últimos años se habla de feminismos y no de feminismo, es como si todos esos feminismos formaran uno sólo, pero que ese feminismo sin los feminismos no sería nada.

Parece complicado, lo es. Creo que entender el feminismo y vivir de manera feminista es tremendamente complicado. Es una continua lucha contra lo que te rodea, y sobre todo, contra  unx mismx.

Yo tengo sólo una cosa clara, tengo claro lo que es mi feminismo, o las ideas que me he ido formando respecto a él. Y creo que, en el fondo, es algo que hacemos todxs, solamente que no las ponemos en orden y son un efluvio de ideas y posturas, que nos mantienen la cabeza despierta. Por eso creo que es importante plantearse pistas de "mi feminismo".

- Respetar y defender la libertad sexual de las bolleras, los gays, las heteros, las putas, los maricas y las que viven su sexualidad de mil formas.

- Que el género no sea una identidad, ni una condición, ni una imposición, ni una condena.

- Romper con los estereotipos de feminidad, de masculinidad, de la heterosexualidad, de la homosexualidad, de la transexualidad... Romper con las etiquetas visuales.

- Nosotras parimos, nosotras decidimos.

- Maternidad libre y consciente.

- Contra la heteronormativización del sexo. Por una vida más allá de la penetración de un pene en una vagina.

- Ni una agresión sin respuesta. No a la normalización de la violencia de género, ni a la victimización por parte de los medios.

- Por la apropiación del lenguaje. Por todas las putas, las zorras, las feminazis y todos aquellos adjetivos con los que intentáis que no ejerzamos una vida política consciente y libre.

¿Y qué? ¿qué es para ti el feminismo, feministx?


lunes, 15 de julio de 2013

Las tetas y la vagina de una feminista

Tengo 21 años y muchas de las cosas que ocurren en mi vida están condicionadas simplemente por el hecho de tener dos tetas y una vagina. Nunca he sido consciente del poder de estas tres partes de mi cuerpo hasta hace, más o menos tres años. He vivido en una sociedad que ha intentado enseñarme a avergonzarme de ellas, porque mi vagina sangrase, a  que el olor de mi sangre no tenía que notarse, porque era malo, me han dicho que mis tetas solo tienen poder sexual, y que mi cuerpo es un objeto que tengo que moldear a gusto de los demás.

Puede decirse que siempre he vivido mi cuerpo en un contexto social tanto heteronormativo como patriarcal, ahora, sigo perteneciendo a este contexto, claro, pero de una manera consciente. Tener una vagina y dos tetas me ha hecho ser consciente.

Hace unos días un chico intentó no dejarme salir del baño de un bar porque mis tetas se lo decían desde el escote, mis tetas, que a pesar de ser preciosas querían seguir estando en el escote y no en manos de un desconocido babeante y asqueroso. Él insistió, yo no, considero que no debo dar explicaciones sobre lo que quiero hacer con mi cuerpo o no. Entonces pasó, me agarró de un brazo y me dijo, literalmente, si no quieres calentar  pollas para nada, no lleves eso puesto, obviamente yo le dije que por tener un pene no tenía la potestad de darme lecciones sobre lo que debo ponerme o no. Salí del baño, pensando en lo que podría haber pasado si no hubiera sido consciente.

El tener dos tetas y una vagina nos da poder, no nos hace vulnerables, como nos hacen pensar. No somos el sexo débil, por mucho que la publicidad, las noticias y demás pongan un alto interés en que así sea. Si no pensad en alguna noticia que nos muestre a una mujer que le haya dado dos ostias al tío que intentó violarla, al que se puso pesado con las manitas, al que le dio una opinión sobre su ropa o su cuerpo que no necesitaba oír… ¿ninguna, verdad? No, las noticias de mujeres asesinadas, violadas en callejones nos entran por cualquier frente y a muchas (incluyéndome a mi hace un tiempo) nos acaba dando miedo correr la misma suerte.

Y al final, nos hemos creído que tener dos tetas y una vagina es eso, volver a casa asustada pensando en si van a violarnos, tener que aguantar las miradas de tíos babeando, oír cosas por la calle, que nos digan cómo debemos ser, como debemos vestirnos, como debemos actuar… Nos dijeron que ese era nuestro mundo.

Pues he venido a deciros que NO, ese no es nuestro mundo. Tener tetas y vagina no le da a nadie la potestad de obligarnos a nada que no queramos. NO somos el sexo débil, podemos decir las cosas claras y a la cara cuando algo no nos gusta, somos perfectamente capaces de decir que no y de defendernos. Y somos libres, eso, sobre todas las cosas, que no se nos olvide. Nada justifica las agresiones machistas que recibimos día a día, NADA. No son culpa nuestra, no las provocamos, porque somos libres de hacer lo que queramos, y de vivir nuestro cuerpo y nuestra sexualidad como nos de la gana, que nadie os quite eso.


Vamos a empoderarnos porque somos fuertes, agresivas contra el patriarcado y todas sus formas, con nuestras tetas y nuestras vaginas.

sábado, 15 de junio de 2013

1 año

Solamente quiero recordarte, aunque hoy sea el día en el que hace un año, te perdimos. Pero no te olvidamos, un abrazo Jhos, gracias por todo.


viernes, 7 de junio de 2013

¿Cómo escribir de amor sin sonar cursi?

Resulta que entre tanta desolación, detrás de toda la mierda que nos presenta el mundo en el que vivimos, resulta que estabas tú. Tú, que no te esperaba, que derribaste con palabras todo el muro que me cubría, que viajaste hasta los rincones más oscuros de mi mente, que conociste lo que más me asusta de mí, solo tú. Que sólo eras alguien más, que tenía una vida, un tiempo. Que parece que caíste de otro planeta sólo para que yo te viera.

A ti, que me has desarmado, que me has dejado inconsciente, que me has robado todas las risas, todas las miradas, todas las caricias. A ti, que me hiciste llegar a sentirlo todo en una sola noche, que te envolviste de misterio solamente para que yo te descubriera. A ti que te quiero y por la que correría hasta sin piernas por encontrarte.

Por ti, por la que saco toda la rabia dormida, por la que grito hasta el silencio, por la que he perdido la razón, por la que he recorrido carreteras, por la que he cambiado el rumbo, por la que me hice la valiente, por la que hice que el tiempo no tuviera ni segundos, ni horas.

Es a ti, que me dejaste cuando prometiste lo contrario, que decidiste romper todos los abrazos que quería darte, por las noches que me quedaban por regalarte. Si, a ti, que me has dejado de mirar, que me has retirado las palabras, que me has negado el corazón y me has devuelto la indiferencia. 

Si, tú, te escribo a ti. Que dices que nunca te volveré a sentir, que jamás volveré a tocarte. Sé que me necesitas y sé muy bien que no dejas de pensarme; que mis ojos, mi cuerpo y mi voz los llevas siempre contigo.


Oye, nos estamos perdiendo, y nos podríamos ganar. 

sábado, 23 de marzo de 2013

Utopías que merecen ser defendidas


Ayer me llamó una amiga (que la llamaremos Arte, porque es arte y porque he prometido no decir su nombre) muy agitada, muy nerviosa, casi sin voz. Me dijo que no podía contactar con ninguna de sus amigas y que necesitaba hablar una cosa. Estuvo un rato en silencio, supongo que pensando cómo iba a decirme lo que tenía que decirme. Cogió aire, suspiró, volvió a coger aire y me dijo: Ha llegado una orden de desahucio a mi casa.

Arte es una persona con la que comparto muchas cosas desde que la conozco, sobre todo, somos compañeras de lucha, de ideología y de maneras de hacer. Es de las pocas personas que no me llaman tonta cuando me da por llorar por las barbaries que día a día tengo que ver, escuchar y leer en las noticias. Arte, la conozco de hace relativamente poco y hay muchas cosas que no se de ella, pero me juego mi dignidad a que no se merece esto.

Su familia, obrera, sus padres, militantes tiempo atrás del PCE y muy comprometidos con la lucha por los presos políticos. En paro, con dos hijos, contando con ayuda de un comedor social y su familia, tiran hacia adelante como pueden. Ha sido, en parte por ellos, por conocerlos, por los que me animé a meterme en esto de ser un poco roja y coger la manía de luchar por mis derechos.

Arte es fuerte, hasta hace una semana no conocía la situación de su familia, y creo que por cómo es, poca gente más lo sabe. Es dura, sabe mantenerse en pie y sé que luchará hasta el final. Pero se merece una tregua, la lucha duele, la lucha quema. Y cuando esa lucha no consigue, ni siquiera, sacar a tu familia adelante, consume.

Desde aquí, desde un blog que leen 11 personas pido compromiso, pido lucha, pido solidaridad, pido que tengáis dignidad. Porque como Arte hay millones y millones de personas, que se están quedando sin nada, sin opciones, se están quedando sin vida. Y es en nuestras manos dónde está la responsabilidad de recuperar esa vida.
Ya está bien de luchas absurdas, y de dar palmaditas en la espalda pensando que con eso basta. Cada día tengo más claro que la gente no mueve un dedo, sea por la razón que sea, no merece ni un ápice de mi respeto ni de mi tiempo. Y basta de las revoluciones a medias, de las huelgas de un día y a las seis ya estoy en casa para ver la tele. Ya vale. Porque no vale. A Arte y todas las personas que están como ella y en situaciones peores eso no les sirve.

Cada uno es responsable de lo que hace y de lo que no hace, pero espero que se derrumben esos mundos que habéis construido para no afrontar vuestras obligaciones con vuestros iguales. Que se derrumben y os den en toda la cara.

Si conocierais a Arte se os romperían los esquemas, quiero ver más Artes por la calle, a limpio grito, luchando por lo que cree justo. Arriesgando el bienestar y el equilibrio de su familia, con la dignidad por delante y sin venderse. Eso nunca, sus padres le han enseñado bien. Sus padres son un ejemplo de esos que deberían recorrer continentes. Nunca se han dejado pisotear porque “prefiero pasar hambre antes de dejarme explotar en un trabajo durante doce horas diarias”, palabras de su madre.

A mí se me llenan los ojos de orgullo de poder conocer personas que no creen en utopías, sino que las defienden y están dispuestos a morir por ellas.

Hoy, por todos aquellos que luchan, por todos aquellos que les han dejado sin nada que perder. Pero hoy, hoy sobre todo por Arte, una amiga y un ejemplo para mí.

Venceremos.