martes, 30 de julio de 2013

Mi feminismo

Ayer,  tuve una conversación sobre el feminismo y a la pregunta ¿qué es el feminismo? no supe acertar con una respuesta concreta, directa, que definiera de manera simple lo que engloba el feminismo. Supongo que es una pregunta que se lleva haciendo durante muchos años, por eso no quiero ser yo quién encasille una respuesta. Tampoco tendría sentido hacerlo.

Porque, sinceramente, no creo que podamos hablar de feminismo como algo que está escrito en alguna parte y eso es lo qué es, que no cambia, que no evoluciona. Precisamente, es esa complejidad dentro del cambio lo que nos impide formular una definición exacta del feminismo.

Y ¿qué es para ti el feminismo?, creo que esa es la pregunta más acertada para hacerle a un/a feminista. Si entendemos el feminismo como un proceso, nos daremos cuenta de que ningunx hemos nacido sabiendo sobre teorías de género ni sobre la opresión del patriarcado, incluso, muchxs (entre las que me incluyo), desconfiamos del feminismo en algún momento. Una vez que tomas contacto con él, la unión no se destruye, vas construyendo unos valores, unas ideas, unas teorías, vas debatiendo, te vas enfrentando, entras en contradicción muchas veces... vas haciendo una evolución. 
Dentro de este pequeño proceso evolutivo, te enmarcas en un contexto determinado, tu manera de ver el feminismo será diferente dependiendo de la cultura en la que crezcas, la familia que te críes, en tu situación económica, social, etc. Lo he dicho siempre, el feminismo que aplicamos en España no es el mismo que se aplica en África, y de alguna manera, sí que lo es. Es por eso que en estos últimos años se habla de feminismos y no de feminismo, es como si todos esos feminismos formaran uno sólo, pero que ese feminismo sin los feminismos no sería nada.

Parece complicado, lo es. Creo que entender el feminismo y vivir de manera feminista es tremendamente complicado. Es una continua lucha contra lo que te rodea, y sobre todo, contra  unx mismx.

Yo tengo sólo una cosa clara, tengo claro lo que es mi feminismo, o las ideas que me he ido formando respecto a él. Y creo que, en el fondo, es algo que hacemos todxs, solamente que no las ponemos en orden y son un efluvio de ideas y posturas, que nos mantienen la cabeza despierta. Por eso creo que es importante plantearse pistas de "mi feminismo".

- Respetar y defender la libertad sexual de las bolleras, los gays, las heteros, las putas, los maricas y las que viven su sexualidad de mil formas.

- Que el género no sea una identidad, ni una condición, ni una imposición, ni una condena.

- Romper con los estereotipos de feminidad, de masculinidad, de la heterosexualidad, de la homosexualidad, de la transexualidad... Romper con las etiquetas visuales.

- Nosotras parimos, nosotras decidimos.

- Maternidad libre y consciente.

- Contra la heteronormativización del sexo. Por una vida más allá de la penetración de un pene en una vagina.

- Ni una agresión sin respuesta. No a la normalización de la violencia de género, ni a la victimización por parte de los medios.

- Por la apropiación del lenguaje. Por todas las putas, las zorras, las feminazis y todos aquellos adjetivos con los que intentáis que no ejerzamos una vida política consciente y libre.

¿Y qué? ¿qué es para ti el feminismo, feministx?


lunes, 15 de julio de 2013

Las tetas y la vagina de una feminista

Tengo 21 años y muchas de las cosas que ocurren en mi vida están condicionadas simplemente por el hecho de tener dos tetas y una vagina. Nunca he sido consciente del poder de estas tres partes de mi cuerpo hasta hace, más o menos tres años. He vivido en una sociedad que ha intentado enseñarme a avergonzarme de ellas, porque mi vagina sangrase, a  que el olor de mi sangre no tenía que notarse, porque era malo, me han dicho que mis tetas solo tienen poder sexual, y que mi cuerpo es un objeto que tengo que moldear a gusto de los demás.

Puede decirse que siempre he vivido mi cuerpo en un contexto social tanto heteronormativo como patriarcal, ahora, sigo perteneciendo a este contexto, claro, pero de una manera consciente. Tener una vagina y dos tetas me ha hecho ser consciente.

Hace unos días un chico intentó no dejarme salir del baño de un bar porque mis tetas se lo decían desde el escote, mis tetas, que a pesar de ser preciosas querían seguir estando en el escote y no en manos de un desconocido babeante y asqueroso. Él insistió, yo no, considero que no debo dar explicaciones sobre lo que quiero hacer con mi cuerpo o no. Entonces pasó, me agarró de un brazo y me dijo, literalmente, si no quieres calentar  pollas para nada, no lleves eso puesto, obviamente yo le dije que por tener un pene no tenía la potestad de darme lecciones sobre lo que debo ponerme o no. Salí del baño, pensando en lo que podría haber pasado si no hubiera sido consciente.

El tener dos tetas y una vagina nos da poder, no nos hace vulnerables, como nos hacen pensar. No somos el sexo débil, por mucho que la publicidad, las noticias y demás pongan un alto interés en que así sea. Si no pensad en alguna noticia que nos muestre a una mujer que le haya dado dos ostias al tío que intentó violarla, al que se puso pesado con las manitas, al que le dio una opinión sobre su ropa o su cuerpo que no necesitaba oír… ¿ninguna, verdad? No, las noticias de mujeres asesinadas, violadas en callejones nos entran por cualquier frente y a muchas (incluyéndome a mi hace un tiempo) nos acaba dando miedo correr la misma suerte.

Y al final, nos hemos creído que tener dos tetas y una vagina es eso, volver a casa asustada pensando en si van a violarnos, tener que aguantar las miradas de tíos babeando, oír cosas por la calle, que nos digan cómo debemos ser, como debemos vestirnos, como debemos actuar… Nos dijeron que ese era nuestro mundo.

Pues he venido a deciros que NO, ese no es nuestro mundo. Tener tetas y vagina no le da a nadie la potestad de obligarnos a nada que no queramos. NO somos el sexo débil, podemos decir las cosas claras y a la cara cuando algo no nos gusta, somos perfectamente capaces de decir que no y de defendernos. Y somos libres, eso, sobre todas las cosas, que no se nos olvide. Nada justifica las agresiones machistas que recibimos día a día, NADA. No son culpa nuestra, no las provocamos, porque somos libres de hacer lo que queramos, y de vivir nuestro cuerpo y nuestra sexualidad como nos de la gana, que nadie os quite eso.


Vamos a empoderarnos porque somos fuertes, agresivas contra el patriarcado y todas sus formas, con nuestras tetas y nuestras vaginas.