lunes, 15 de julio de 2013

Las tetas y la vagina de una feminista

Tengo 21 años y muchas de las cosas que ocurren en mi vida están condicionadas simplemente por el hecho de tener dos tetas y una vagina. Nunca he sido consciente del poder de estas tres partes de mi cuerpo hasta hace, más o menos tres años. He vivido en una sociedad que ha intentado enseñarme a avergonzarme de ellas, porque mi vagina sangrase, a  que el olor de mi sangre no tenía que notarse, porque era malo, me han dicho que mis tetas solo tienen poder sexual, y que mi cuerpo es un objeto que tengo que moldear a gusto de los demás.

Puede decirse que siempre he vivido mi cuerpo en un contexto social tanto heteronormativo como patriarcal, ahora, sigo perteneciendo a este contexto, claro, pero de una manera consciente. Tener una vagina y dos tetas me ha hecho ser consciente.

Hace unos días un chico intentó no dejarme salir del baño de un bar porque mis tetas se lo decían desde el escote, mis tetas, que a pesar de ser preciosas querían seguir estando en el escote y no en manos de un desconocido babeante y asqueroso. Él insistió, yo no, considero que no debo dar explicaciones sobre lo que quiero hacer con mi cuerpo o no. Entonces pasó, me agarró de un brazo y me dijo, literalmente, si no quieres calentar  pollas para nada, no lleves eso puesto, obviamente yo le dije que por tener un pene no tenía la potestad de darme lecciones sobre lo que debo ponerme o no. Salí del baño, pensando en lo que podría haber pasado si no hubiera sido consciente.

El tener dos tetas y una vagina nos da poder, no nos hace vulnerables, como nos hacen pensar. No somos el sexo débil, por mucho que la publicidad, las noticias y demás pongan un alto interés en que así sea. Si no pensad en alguna noticia que nos muestre a una mujer que le haya dado dos ostias al tío que intentó violarla, al que se puso pesado con las manitas, al que le dio una opinión sobre su ropa o su cuerpo que no necesitaba oír… ¿ninguna, verdad? No, las noticias de mujeres asesinadas, violadas en callejones nos entran por cualquier frente y a muchas (incluyéndome a mi hace un tiempo) nos acaba dando miedo correr la misma suerte.

Y al final, nos hemos creído que tener dos tetas y una vagina es eso, volver a casa asustada pensando en si van a violarnos, tener que aguantar las miradas de tíos babeando, oír cosas por la calle, que nos digan cómo debemos ser, como debemos vestirnos, como debemos actuar… Nos dijeron que ese era nuestro mundo.

Pues he venido a deciros que NO, ese no es nuestro mundo. Tener tetas y vagina no le da a nadie la potestad de obligarnos a nada que no queramos. NO somos el sexo débil, podemos decir las cosas claras y a la cara cuando algo no nos gusta, somos perfectamente capaces de decir que no y de defendernos. Y somos libres, eso, sobre todas las cosas, que no se nos olvide. Nada justifica las agresiones machistas que recibimos día a día, NADA. No son culpa nuestra, no las provocamos, porque somos libres de hacer lo que queramos, y de vivir nuestro cuerpo y nuestra sexualidad como nos de la gana, que nadie os quite eso.


Vamos a empoderarnos porque somos fuertes, agresivas contra el patriarcado y todas sus formas, con nuestras tetas y nuestras vaginas.

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