viernes, 29 de noviembre de 2013

Mi menstruación no es odor fresh

Hoy, por cosas de la naturaleza, me ha bajado la regla, lo cierto es que, como proceso natural de mi cuerpo, me pasa muy a menudo, mensualmente para ser más concreta. Para aquellas personas despistadas que todavía no tienen claro en qué consiste la regla, os lo explico: la regla, (o la menstruación), es el sangrado que las mujeres tenemos cuando un óvulo es expulsado del ovario.

Uno de los componentes de la sangre menstrual (y de la sangre en general), hasta donde yo sé, es el hierro. El hierro huele fuerte a hierro, y la regla también, huele a hierro, a sangre, porque es lo que es, sangre. No es un bosque de flores silvestres que huele a ambientador de baño.

Yo iba con mi regla y mi olor a sangre en la entrepierna de los pantalones, y llegué a clase, dónde, no queda de más decirlo, la conciencia feminista de algunas personas está dónde a Toni Cantó le amargan los pepinos. Y me senté en mi sitio, y no, para ese momento, la regla no había dejado de oler a regla… ¡qué cosas!

Una persona de clase me pregunta: “Uxu, ¿estás con  la regla?” a lo que yo, amablemente, respondo que sí. La respuesta: “Es que tía, te huele un montón. Han sacado unas compresas olor fresh de esas que hacen que no huela”. Creo que no alcanzáis a imaginar mi nivel  estupefacción. Creo que podría haber invocado un castigo feminista en toda… regla, pero decidí no entrar y responder que no notaba nada, totalmente cierto, porque yo no me huelo a nada malo. PERO obtuve una respuesta igual o peor que la anterior: “Ya, pero las demás sí que lo olemos ¿eh?, que no es algo agradable, guapa.”

¿Perdón? ¿odor fresh? ¡¿se supone que tengo que evitar que se note que tengo la regla o cómo es esto?! Es como decir, tú no tienes que preocuparte de lo que quieres, sólo de no decepcionar las expectativas ajenas, que consideran que eres una chica decente, que se compra compresas odor fresh para que la regla no se note.

Todo esto me recuerda a esa absurda campaña anti olor menstrual que encabezó Evax hace unos años, esa preciosa campaña que decía “¿A qué huelen las cosas que no huelen?” ( http://www.youtube.com/watch?v=d-p8FxFS1_M ) o esta “Noticia bomba” también de Evax ( http://www.youtube.com/watch?v=IichfMKd9qQ ).

Ya me han dicho, a lo largo de toda mi vida, como tengo que sentirme cuando menstrúo. Qué la regla huele mal y que tengo que tapar el olor de la menstruación, de la sangre, porque esa sangre es producto de un pecado. Y ese pecado huele mal.

Nuestra sociedad tan tecnológica y sofisticada sigue siendo completamente analfabeta en el concepto social y cultural de la menstruación. De hecho, a más civilización, más se pretende ocultar o manipular el estigma de sangrar con todo un arsenal ideológico que apesta a moral judeocristiana y a capitalismo, que suelen ir de la mano en esto de hacer patriarcado.

La visión judeocristiana del mundo que inspira la civilización occidental considera que el cuerpo y la sexualidad, representados en Eva, son responsables de la caída de la humanidad. Así que no es precisamente admiración y respeto lo que se siente por nuestro cuerpo.

La mayoría de mujeres interiorizamos que hay algo fundamentalmente mal en nuestro físico, sino ¿cómo se explican los elevadísimos índices de cirugía estética? La sociedad nos ha empujado a creer que nuestros olores, nuestras formas y procesos naturales son inaceptables, que nuestro cuerpo es esencialmente sucio y que necesitamos vigilancia constante de limpieza y frescura para no ofender. Prueba de todo esto son los anuncios de televisión que emiten mensajes para reparar nuestro cuerpo: desde la crema talones-agrietados hasta las canas, pasando por la celulitis, la piel de naranja, la higiene intima, las benditas compresas odor-fresh, desodorantes, miles de colonias, ¿necesito seguir?

Esta denigración de nuestro cuerpo ha sido la causa de que muchas mujeres tengan miedo de sus procesos naturales o sientan repugnancia por ellos. Y este miedo ha favorecido la sumisión a la medicalización de las funciones naturales. Toda nuestra sociedad nos mantiene desconectadas de lo que sabemos y sentimos sobre nuestro cuerpo.

Pues ya basta, exijo mi derecho a pasear mi menstruación libre, porque no pienso ser participe del modelo antimujer que pretende crear el patriarcado, mujeres objeto, mujeres sumisas, mujeres controladas, mujeres medicalizadas.


¡POR UNA MENSTRUACIÓN LIBRE Y CONSCIENTE!


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