domingo, 15 de diciembre de 2013

Porque al fascismo se le combate, no se le teme

Me han dicho que no debo de tener miedo al fascismo, porque al fascismo se le combate, no se le teme. Y he programado mi cuerpo y mi cerebro para que así sea, porque el fascismo no pasará. Y sé que seré la primera que tire una piedra contra esos desechos que se hacen llamar personas.

Pero no puedo evitar tener miedo. Toda mi juventud me han dicho como tengo que comportarme, que puedo sentir o no. Que las personas que luchamos no debemos tener miedo, que podemos hacer de todo, desde pelear contra la policía hasta pegar dos puñetazos a cualquiera que intente darte una paliza por tu manera de pensar. Que un día agarraré un fusil y me pondré en el frente de una guerra, y tengo que hacerlo sin que me tiemble el pulso.

 Siempre me han dicho que tengo que ser fuerte, que no debo de tener miedo.

Pero ya estoy harta de no tener miedo, o de negar que lo tengo, porque sí, estoy acojonada. La extrema derecha, el nazismo, el fascismo, me violentan, me asustan.  Me asusta mucho una ideología que mato a millares de personas en España y millones en Alemania, personas que todavía no han visto reconocido su asesinato político y siguen enterradas en cunetas. Me asustan esas personas que piensan que la raza o el color de piel determinan tu posición social o de poder. Me asustan esos chavales que son capaces de apuñalar a personas en el metro, o en mitad de la calle, simplemente por tener una ideología contraria a la suya.

Porque tengo miedo de recordar los ojos llenos de lágrimas cuando mi abuelo me contaba que el franquismo asesinó a sus padres. Porque tuve miedo cuando, el 15 de junio en Bilbo, tuve a José Ignacio Irusta Sánchez a dos metros de mí, respirando en mi nuca. Lo tuve, y mucho. Al igual que tengo miedo que Respuesta Estudiantil vaya creciendo poco a poco en Navarra, y que llene las calles donde he crecido de odio y violencia. 

Porque a mí un nazi de dos metros de alto con una navaja en la mano no me asusta, ni él ni lo que pueda hacerme, me asusta y me acojona  que ese nazi de dos metros pueda salir impune y pueda seguir propagando una ideología que lo único que hace es destruir y asesinar a personas sin ninguna consecuencia.

Yo no tengo miedo por mí, tengo miedo por la libertad. Y por eso ejerzo mi derecho a tener miedo.

Un abrazo de lucha inmensa para los compañeros y las compañeras asesinadas por el fascismo.






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