sábado, 25 de enero de 2014

Te han robado

A lo largo de mi vida me he encontrado con mucha gente, gente que ha dejado huella en mí. A algunos les va bien. Algunos nacieron para escuchar pasar el tiempo. Algunas tienen ojos para el arte. Algunas son compositoras. Algunas han cruzado océanos para reencontrarse. Algunos saben de las horas que no pasan. Algunos se han casado con algunas. Y a ella la conocí bailando, bailando sobre la vida y escuchando el viento.

“Pensaba que iba a ser alguien para cuando tuviese 25” nunca sabré exactamente quién quería ser, pero para mí si lo fue. Ella era como un puzle con piezas de un cuadro de Ámsterdam, de la foto de unos perros y de los oasis del desierto; y no sé cómo, pero encajaban todas ellas. No alguien famosa, ni conocida, ni siquiera escuchada, pero era ella, y ser ella era algo más importante que ser cualquier otra persona, y por eso la quiero.

El otro día cerré la puerta y atravesando el vidrio de las ventanas, dejé parte de mi corazón con ella. Aumentaba el estrépito y desdibujándose, se despedían mis ojos de lo que fue el cariño. La vida se mueve y tú, te pierdes de vista con algo de mi amor. Y los caminos frenéticos ya me alejan de ti, y es su cadencia el ritmo de mi dolor. 

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